El fraude es un acto deliberado de engaño, manipulación o falsificación realizado con la intención de obtener un beneficio ilegítimo, ya sea económico o de otro tipo, o causar daño a otra persona. En términos generales, el fraude implica la manipulación o tergiversación de hechos, la ocultación de información relevante o cualquier otra acción engañosa para inducir a error a otra parte y lograr un beneficio indebido.
Las características comunes del fraude incluyen:
- Representación falsa: el perpetrador del fraude realiza afirmaciones falsas o engañosas, presenta información de manera incorrecta, o incluso omite información relevante.
- Intención maliciosa: el fraude generalmente requiere que el autor actúe con intención consciente y maliciosa, es decir, con la voluntad de engañar a otra persona.
- Relación causal: la conducta fraudulenta debe ser la causa directa de la pérdida o daño sufrido por la víctima.
- Consecuencias perjudiciales: el acto de fraude suele causar daño o pérdida a la parte engañada, ya sea en términos financieros, legales o de otra índole.
Ejemplos de fraude pueden incluir fraudes financieros, estafas, engaños en contratos, manipulación de documentos, entre otros. Es considerado un delito o una violación civil que puede dar lugar a acciones legales, como demandas civiles o juicios penales, e incluir sanciones financieras, indemnizaciones a la víctima y penas de prisión para el perpetrador.
Fraude en Chile
En Chile, el fraude se refiere a la comisión de actos engañosos, fraudulentos o desleales con la intención de obtener un beneficio indebido o causar daño a otra persona.
El fraude puede manifestarse en diversas formas, incluyendo fraudes financieros, estafas, manipulación de información, entre otros. La legislación chilena aborda el fraude en diversos contextos, y las sanciones pueden variar según la gravedad del acto y las leyes aplicables.
Al respecto, los artículos 468 y 473 del Código Penal señalan respectivamente:
Incurrirá en el delito previsto en el artículo anterior el que defraudare a otro usando de nombre fingido, atribuyéndose poder, influencia o crédito supuestos, aparentando bienes, crédito, comisión, empresa o negociación imaginarios, o valiéndose de cualquier otro engaño semejante.
El que defraudare o perjudicare a otro usando de cualquier engaño que no se halle expresado en los artículos anteriores de este párrafo, será castigado con presidio o relegación menores en sus grados mínimos y multa de once a veinte unidades tributarias mensuales.
Tipos de fraude en Chile
Algunos tipos de fraude que encontramos en Chile son:
- Fraude al Fisco: delito que comete un empleado público que defrauda o consiente en que se defraude al Estado, sea originándose pérdida o privándole de un lucro legítimo, en operaciones en que interviene por razón de su cargo, incurrirá en la pena de presidio menor en sus grados medio a máximo (artículo 239 del Código Penal).
- Fraude electoral: es una práctica ilícita que ocurre cuando se altera artificial y conscientemente el resultado de unas elecciones en favor de algún candidato o partido. Esto puede incluir: compra de votos, introducción o sustracción de papeletas en la urna, votos de personas fallecidas, coacción hacia un elector, soborno a los encargados del recuento de votos, o utilizar recursos públicos para poner dificultades a los partidos rivales en las elecciones (“cancha inclinada”).
- Fraude procesal: la doctrina chilena ha definido el fraude o estafa procesal como «la perpetrada en un proceso en que el destinatario del ardid es el juez de ese proceso, a quien se busca engañar, a fin de obtener una sentencia, fundada en la falsedad del ardid, que favorezca a una parte en detrimento injusto del patrimonio de la otra» (Grisolía, 1997).
- Fraude a privados: encontramos de diferentes tipos. Entre ellos:
- Robo de identidad: los ladrones de identidad usan la información personal (p. ej., número de seguro social, información de cuentas bancarias y números de tarjetas de crédito) para hacerse pasar por otra persona.
- Informático o virtual: se realiza a través de Internet y se incluye, por ejemplo, estafa de compra online, phishing o malware, entre otras.
- Electrónico o telefónico: entre ellas, vishing, SIM swapping o smishing, etc.
Al respecto, en mayo del 2020, se aprobó en Chile la Ley 21.234 o Ley de Fraudes que limita la responsabilidad del usuario de medios de pago y transacciones electrónicas ante el caso de extravío, hurto, robo o fraude.