Error inexcusable

El error inexcusable, en derecho civil, es aquel que recae sobre el objeto o las condiciones del contrato, pero quien lo sufrió pudo haberlo evitado empleando una diligencia media. Por ello, no tiene el efecto de viciar el consentimiento y, por tanto, no es causa de anulabilidad del contrato, que es plenamente válido y obliga a las partes.
Ideas clave
  • El Código Civil no regula expresamente el error inexcusable, pero su delimitación se apoya en la regulación del consentimiento, el error y la anulabilidad contractual por vicios del consentimiento.
  • Para determinar si el error es inexcusable deben valorarse las circunstancias del caso y la diligencia exigible a la persona que lo padeció según sus conocimientos y experiencia.
  • No leer adecuadamente el contrato, omitir aclaraciones o no consultar registros disponibles puede revelar una falta de diligencia que impida alegar válidamente el error.
  • Si la otra parte actúa con dolo o mala fe, su conducta puede neutralizar la falta de diligencia de quien sufrió el error y permitir la anulación del contrato por dolo.
  • El error inexcusable mantiene la plena eficacia y obligatoriedad del contrato, conforme a los principios de autorresponsabilidad, buena fe y protección de la confianza.
  • A diferencia del error inexcusable, el error excusable puede viciar el consentimiento y permitir que quien lo padeció solicite la anulación del contrato.

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¿Qué es un error inexcusable?

En el ámbito jurídico, concretamente en derecho civil, se habla de error inexcusable para referirse al que, concurriendo en el momento de celebración de un contrato, recae sobre el objeto o las condiciones de aquel, esenciales y determinantes para quien contrata, pero no llega a viciar el consentimiento porque quien lo sufrió podría haberlo evitado si hubiera empleado la diligencia debida.

Al tratarse de un error inexcusable, no puede ser causa de anulabilidad del contrato, que, como consecuencia, vincula plenamente a las partes contratantes.

El motivo por el que el error inexcusable no permite anular el contrato es que la propia negligencia no puede servir para liberarse de las obligaciones contraídas contractualmente.

¿Dónde se regula?

El Código Civil no contiene una regulación expresa del error inexcusable (ni menciona explícitamente el error excusable). Se trata de una construcción jurisprudencial a partir de la interpretación de los artículos del Código Civil que regulan los vicios del consentimiento y las causas de anulación del contrato.

Los artículos del Código Civil que sirven de referencia para delimitar el error inexcusable son los siguientes:

  • El artículo 1261, que establece los elementos necesarios para la validez del contrato, que son consentimiento, objeto y causa.
  • El artículo 1265, en virtud del cual será nulo el consentimiento prestado por error, violencia, intimidación o dolo.
  • El artículo 1266, que establece los requisitos que se deben cumplir para que el error vicie el consentimiento.
  • Los artículos 1300 a 1314, que se refieren a la acción de nulidad por vicios en el consentimiento y a los efectos de la declaración de nulidad.

¿Cuándo se considera que un error es inexcusable?

La calificación de un error excusable o inexcusable en el consentimiento depende de las circunstancias concretas del caso y de la persona, ya que el nivel de cuidado exigible no es el mismo para todos.

En general, y de acuerdo con el artículo 1104 del Código Civil, el nivel de diligencia exigible es el de una diligencia media o de un “buen padre de familia”. Aplicado al error en el consentimiento, se entenderá que el error es inexcusable si la persona podría haberlo evitado de haber aplicado la diligencia normal que se exige a un contratante medio.

De ello se deduce que si la parte que alega el error no leyó bien el contrato, no pidió aclaraciones o no consultó los registros públicos que estaban a su disposición, el error es una consecuencia de su propia torpeza o negligencia, y, por tanto, es inexcusable.

No obstante, si la otra parte actuó con dolo o mala fe, el Tribunal Supremo considera que su comportamiento neutraliza la falta de diligencia de quien padece el error, por lo que, en ese caso, el dolo absorbe al error y el contrato puede ser anulado por la existencia de dolo.

¿Qué consecuencias tiene el error inexcusable?

Cuando el consentimiento se produce por error inexcusable, la consecuencia principal es la irrelevancia del error y, por tanto, la plena eficacia y obligatoriedad del contrato.

Ello supone que el contrato es plenamente válido y vincula a ambas partes, por aplicación del principio pacta sunt servanda (“los pactos deben cumplirse”), y que quien sufrió el error no puede liberarse de sus obligaciones alegándolo como causa de anulabilidad, por lo que debe cumplir con lo pactado.

Esta consecuencia resulta de la aplicación del principio de autorresponsabilidad, de la buena fe objetiva y la protección de la confianza, y de la máxima de que nadie puede alegar su propia negligencia para liberarse de un contrato.

¿En qué se diferencia el error inexcusable del error excusable?

Las principales diferencias entre el error excusable y el inexcusable son las siguientes:

  • Nivel de diligencia exigible. Se considera que hay error excusable cuando quien lo padeció no pudo haberlo evitado a pesar de emplear la diligencia debida a sus conocimientos y experiencia. El error inexcusable es el que sí pudo evitarse de haber actuado diligentemente.
  • Afectación del consentimiento. La existencia de un error excusable supone un vicio del consentimiento, lo que implica que, aunque existió consentimiento, este puede ser impugnado. La existencia de un error inexcusable no altera la existencia de los elementos esenciales del contrato: consentimiento, objeto y causa.
  • Interés jurídicamente protegido. En el caso del error excusable, el ordenamiento jurídico tutela a la víctima del error, por eso permite que esta pueda anular el contrato si así lo desea, o incluso confirmarlo, convalidándolo. En cambio, en el caso del error inexcusable, se protege la confianza de la otra parte en la apariencia de la declaración, ya que aquella no tiene por qué sufrir los perjuicios derivados de la negligencia ajena.
  • Efectos y consecuencias. El error inexcusable es irrelevante y determina la plena validez y eficacia vinculante del contrato, mientras que el error excusable, aunque no invalida en principio el contrato, puede ser alegado por la parte que lo sufrió para solicitar su anulación.

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Referencias