Contrato

Un contrato es un acuerdo jurídico de voluntades por el que se exige el cumplimiento de una cosa determinada. Se trata de un acto privado entre dos o más partes destinado a crear obligaciones y generar derechos.

A lo largo de este artículo explicamos las características y los tipos de contratos, así como los contratos más comunes que hay.

¿Quién puede realizar un contrato?

En primer lugar, para que los contratos sean válidos, las partes deben de estar capacitadas legalmente para contratar. Así, las partes deben ser:

  1. Mayores de 18 años.
  2. Menores de 18 años que estén legalmente emancipados.
  3. Las personas entre 16 y 18 años con autorización de los padres.

No podrán firmar un contrato los incapacitados ni los menores de edad que no estén emancipados.

¿Qué características legales tiene un contrato?

Los contratos se caracterizan principalmente por los siguientes aspectos:

  • El contrato se perfecciona con el mero consentimiento de las partes y se rige por el principio de autonomía de la voluntad.
  • Efectos: Genera obligaciones y derechos para las partes intervinientes.
  • Forma del contrato: Puede ser oral o escrito.
  • Contenido: El contrato contendrá las reglas o pactos de conducta privadas que tendrán que cumplir las partes del contrato.
  • Responsabilidad contractual: El acreedor podrá exigir la satisfacción de las deudas o el cumplimiento forzoso de las obligaciones al deudor en función de lo pactado en dicho contrato, o bien la correspondiente indemnización por daños y perjuicios.

Clasificación y contratos más comunes

Existen varias clasificaciones de los contratos en función de diferentes aspectos. Algunos de los tipos más importantes son:

  1. En función de si existen beneficios para ambas partes o solo para una de ellas pueden ser onerosos o gratuitos.
  2. Si genera obligaciones para uno o ambas partes pueden ser unilaterales o bilaterales.
  3. Si se encuentran regulados en la ley o no, serán típicos o atípicos.
  4. Los contratos serán principales o accesorios (o de garantía) según dependan o no de otros contratos.
  5. En función de si el cumplimiento del contrato se lleva a cabo en un solo momento determinado o bien en un período, serán instantáneos o de tracto sucesivo.

Por último, algunos ejemplos de los contratos más habituales son: el contrato de arrendamiento, el contrato de arras, el de compraventa, el comodato, la hipoteca, las capitulaciones matrimoniales y los contratos de trabajo, entre otros.