Legítima defensa

La legítima defensa es un principio legal que reconoce el derecho de una persona a protegerse a sí misma, a otros individuos o a la propiedad, mediante el uso proporcionado de la fuerza, cuando enfrenta una amenaza inminente e ilegítima. En términos generales, la legítima defensa permite a una persona emplear la fuerza necesaria para repeler una agresión sin incurrir en responsabilidad legal por dicho acto.

Los elementos clave que suelen estar presentes en la legítima defensa son:

  • Amenaza inminente: debe existir una amenaza real e inminente de daño o lesión a la persona que busca defenderse o a otras personas. La amenaza no debe ser hipotética o futura, sino actual y próxima.
  • Proporcionalidad: la respuesta a la amenaza debe ser proporcional y razonable en relación con la naturaleza y la gravedad de la amenaza. Se espera que la persona que se defiende utilice la cantidad de fuerza necesaria para repeler la amenaza, sin exceder lo que se consideraría razonable en las circunstancias.
  • Ausencia de alternativas razonables: la persona que utiliza la legítima defensa no debe tener una opción segura y razonable para evitar la confrontación. Si es posible retirarse de la situación de manera segura sin recurrir a la fuerza, la legítima defensa puede no ser aplicable.

Es importante tener en cuenta que la aplicación de la legítima defensa depende de las circunstancias específicas de cada caso y de la interpretación de la ley correspondiente. Además, es relevante destacar que la legítima defensa no justifica el uso excesivo o desproporcionado de la fuerza. 

Legítima defensa en Chile

En Chile, la legítima defensa se refiere a la facultad reconocida por la ley a una persona para utilizar la fuerza o medios de defensa necesarios para protegerse a sí misma, a otras personas, o sus bienes de una agresión ilegítima. La legítima defensa está contemplada en el Código Penal, específicamente en el artículo 10, y se reconoce como una exención de la responsabilidad penal («no hay delito ni pena cuando el hecho es ejecutado en legítima defensa»).

Están exentos de responsabilidad criminal:

(…)

4.° El que obra en defensa de su persona o derechos, siempre que concurran las circunstancias siguientes:

Primera.- Agresión Ilegítima.

Segunda.- Necesidad racional del medio empleado para impedirla o repelerla.

Tercera.- Falta de provocación suficiente por parte del que se defiende.

(...)

Artículo 10.4.º del Código Penal

La doctrina considera que actuar en legítima defensa impide que la conducta sea “antijurídica”. Es decir, se comete un hecho penado por la ley, pero el autor lo hace en una circunstancia (justificación de su acción) en la cual no corresponde aplicarle una condena. Esto ocurre, por ejemplo, cuando una persona es asaltada y repele el ataque golpeando al agresor o, incluso, dándole muerte en el acto.

Defensa de la propiedad

Se presume que alguien actúa en legítima defensa cuando repele o le impide a otra persona que ingrese ilegalmente a su propiedad “con escalamiento” (es decir, cuando se ingresa por una vía no destinada al efecto, como un forado o con rompimiento de pared o techos, o fractura de puertas o ventanas). En este caso, la persona no sería condenada cualquiera sea el daño que le cause al que entra a su propiedad de esa forma.

La propiedad puede ser una casa, departamento u oficina habitados, o sus dependencias o, si es de noche, en un local comercial o industrial.