Filiación

Si bien la legislación Civil o Familiar (según sea el caso) no define la filiación, la doctrina nos dice, en síntesis, que se trata del vínculo jurídico entre padres e hijos.

Filiación

La filiación es la relación de parentesco entre padres e hijos que produce una serie de obligaciones y derechos.

Dicha relación además de sus consecuencias jurídicas se tiene como un dato relevante para la identificación de una persona (llamados también datos generales), es por eso que se anota en las actas del registro civil (por ejemplo en las actas de matrimonio se anotan los padres de los contrayentes, o en las actas de nacimiento se anotan a los padres de los padres) y en otros actos jurídicos.

La ley reconoce diversas fuentes de filiación, siendo las principales la matrimonial, la natural o extramatrimonial, la legitimada (la que resulta del reconocimiento de los hijos) y la que se produce de la adopción.

Sin embargo, la ley no distingue respecto a los derechos entre padres e hijos que producen los diversos tipos de filiación. Estas se basan en una serie de supuestos en los que se asume (se presume) que una persona es padre o madre de otra, así como aquellos casos en que no existen esas suposiciones legales pero el padre o madre ha dado a entender de manera explícita o implícita, en documentos oficiales, ante autoridades o ante otros particulares que una persona es su hijo(a). Y la última de estas en que, que según establece el artículo 410 A del Código Civil Federal, una persona adoptada tiene plena filiación equivalente a la que existe con los padres biológicos.

Otro tema que importa a la filiación es el desconocimiento de la misma, si bien es posible que una mujer reconozca a un hijo que no sea suyo (bajo supuestos sumamente complejos), por lo general estas acciones se reportan para los hombres que reconocieron a una persona que no era su hijo(a) o que no lo objetaron cuando la ley los reconoció como padres sin saber que no lo eran. Siendo el error un elemento fundamental para poder impugnar la paternidad, pues quien reconozca a un hijo que no sea suyo sabiendo esto, no podrá desconocer después la filiación.