Negligencia médica

​​​​La negligencia médica se refiere a una falta de atención o cuidado por parte de un proveedor de asistencia sanitaria o profesional de la salud, que resulta en un daño o perjuicio al enfermo. Ocurre cuando un médico, enfermero u otro profesional de la salud no cumple con el estándar de cuidado aceptado en su área de especialización, lo que puede llevar a lesiones o consecuencias graves para el paciente.

La negligencia en el ámbito médico surge cuando se llevan a cabo acciones inapropiadas o se omite la debida diligencia en el cuidado del enfermo. En otras palabras, implica no cumplir con los criterios y estándares mínimos de conducta necesarios para abordar adecuadamente el caso hospitalario, así como no seguir las normas técnicas establecidas por la profesión médica.

Constituye, junto con la impericia y la imprudencia médica, una vulneración al conjunto de prácticas sanitarias aceptadas como adecuadas para tratar al paciente (lex artis ad hoc).

Demanda por negligencia médica

Los casos de negligencia médica pueden variar en su gravedad: desde errores menores hasta consecuencias graves, como lesiones permanentes o incluso la muerte del paciente.

Las víctimas de negligencia médica tienen derecho a presentar una demanda civil para buscar compensación por los daños sufridos. Caso en el cual se requiere una investigación detallada y la asesoría de expertos médicos y legales para determinar si se cumplen los elementos necesarios para presentar una reclamación válida.

En una demanda por negligencia médica deben concurrir los siguientes elementos:

  • Deber legal de cuidado: el proveedor de asistencia médica asume el cuidado o tratamiento de un paciente. Los profesionales de la salud tienen la obligación de ofrecer un nivel razonable de atención al paciente, de acuerdo con los estándares establecidos por la comunidad médica.
  • Incumplimiento del deber: el proveedor o profesional de la salud fracasó al dispensar el estándar de asistencia médica, ya sea por acción negligente o por omisión. Esto debe ser probado por testimonios expertos o errores evidentes (la doctrina del res ipsa loquitur que literalmente significa la cosa habla por sí misma).
  • Incumplimiento causó una lesión: la negligencia del profesional de la salud debe ser la causa directa del daño o lesión sufrida por el enfermo.
  • Daños o perjuicios: el paciente debe haber sufrido algún tipo de daño, lesión o perjuicio como resultado del acto negligente del profesional de la salud. Si no hay daños (alguna perdida física, económica o emocional) no hay base para una reclamación, a pesar de que el médico u otro profesional fuese negligente.

Negligencia médica en Chile

En Chile, el actuar negligente de un servicio sanitario o de un profesional de la salud solo puede ser determinado por los tribunales de justicia.

Sin embargo, la ley 19.966, que instituye el Régimen General de Garantías en Salud (RGGS), establece la creación de un sistema de mediación prejudicial para enfrentar eventuales controversias que surjan en el desarrollo de las actividades asistenciales del sistema de salud chileno. Esta norma nace para afrontar la llamada “judicialización de la medicina”, con relación al gran incremento de demandas judiciales que tienen un alto costo para las partes involucradas.

En otras palabras, ante un eventual caso de negligencia médica, si una persona desea iniciar una acción en los tribunales de justicia a fin de hacer valer la responsabilidad del proveedor sanitario por los daños derivados del otorgamiento de las prestaciones de salud, debe someter previamente su reclamo a un procedimiento de mediación, en el que ambas partes evaluarán la posibilidad de un acuerdo extrajudicial.

En el caso de que la negligencia médica haya ocurrido por parte de prestadores institucionales públicos o sus funcionarios (red pública de atención, consultorios, policlínicos, hospitales e institutos), el mediador será designado por el Consejo de Defensa del Estado de entre sus funcionarios, empleados de otros servicios o privados idóneos. En cambio, en el caso de daños ocasionados por prestadores privados o sus profesionales (médicos, clínicas, hospitales particulares), el procedimiento de mediación se realizará ante mediadores inscritos en la Superintendecia de Salud. 

En efecto, ante un eventual caso de negligencia médica, a los chilenos se les asiste el derecho de recurrir a los tribunales de justicia para que ellos dictaminen. Sin embargo, la legislación actual obliga a que previamente se explore la posibilidad dada por la mediación, a fin de que, mediante la comunicación directa entre las partes y con intervención de un mediador, se llegue a una solución extrajudicial del conflicto.

No obstante, si el proceso de mediación fracasa y no se obtienen resultados que concluyan en un acuerdo, se puede acudir a los tribunales de justicia ordinarios y ejercer las acciones correspondientes para perseguir las responsabilidades e indemnizar los daños causados por la negligencia médica. De todas maneras, la correspondiente demanda se debe acompañar por el certificado de mediación frustrada. En caso contrario, el juez no admitirá la tramitación de la demanda.