Delito continuado

Un delito continuado es la comisión repetida de un mismo tipo de delito en distintas ocasiones, pero que se considera como un único delito en términos legales. Aunque cada acto constituye un delito individual, se agrupan y se tratan como una única infracción debido a la conexión temporal, la unidad de propósito y la homogeneidad delictiva.

La idea detrás del delito continuado es que, a pesar de la pluralidad de actos delictivos, hay una unidad en la conducta delictiva que justifica tratarlos como un solo delito. Este concepto busca evitar la aplicación de sanciones excesivas y garantizar una proporcionalidad en la pena, considerando la continuidad y la relación entre los actos delictivos.

Las características clave que suelen asociarse con el delito continuado incluyen:

  1. Pluralidad de actos: Implica la realización de múltiples acciones delictivas, generalmente del mismo tipo, durante un periodo continuado de tiempo.
  2. Unidad de propósito: Existe una conexión o propósito común que une los diferentes actos delictivos. Este elemento busca demostrar que hay una continuidad en la conducta criminal.
  3. Homogeneidad delictiva: Los actos delictivos deben tener características comunes, lo que significa que comparten elementos sustanciales que los hacen similares en naturaleza.
  4. Conexión temporal: Los actos delictivos deben estar vinculados temporalmente, es decir, deben ocurrir en un periodo cercano y continuado.

Delito continuado en Chile

En Chile, el delito continuado ha sido definido por la doctrina como «aquel constituido por dos o más acciones u omisiones separadas por un cierto tiempo que, no obstante integrar cada una de ellas por separado la misma figura fundamental de delito, se valoran como uno solo debido a la homogeneidad de sus elementos».

También es definido como «varias acciones ejecutadas en tiempos diversos, cada una de las cuales, considerada en forma independiente, realiza completamente las exigencias de tipos delictivos de la misma especie, no obstante, lo cual han de tratarse como un todo y castigadas como un solo hecho punible, en virtud de la relación especial que media entre ellas».

Para algunos autores, su aplicación depende de la posibilidad de constatar la concurrencia de un vínculo de conexión entre dichas acciones que es de tal naturaleza que habilita a apreciar esta única realización delictiva a partir de todo el conjunto, dando forma a un caso de unidad jurídica de acción. Por ejemplo, de una serie de robos a robo reiterado.

No regulación específica en Chile

Si bien en Chile ningún precepto legal se refiere a esta clase de delito, el delito continuado goza de considerable reconocimiento en la jurisprudencia y doctrina nacionales.

Su origen se encuentra en los prácticos italianos, que crearon esta figura para evitar la aplicación de una disposición legal muy severa que sancionaba con la pena de muerte a la horca a quienes incurrían en tres o más hurtos. Con posterioridad se recogió en la legislación italiana, y de allí se trasladó a la dogmática extranjera, que generalmente lo ha utilizado sin contar con legislación positiva que lo consagre.

Suele decirse que para estar en presencia de un delito continuado deben concurrir una serie de requisitos, tanto objetivos como subjetivos. Del primer orden son: la pluralidad de acciones u omisiones, la unidad de ley violada y, para algunos, la identidad del sujeto pasivo. De índole subjetiva es el requisito de unidad de designio, propósito, intención o dolo.