Daño emergente

El daño emergente se define como la pérdida o menoscabo patrimonial que sufre una persona a consecuencia de un hecho ilícito o incumplimiento contractual.

Este tipo de daño se distingue del lucro cesante, que se refiere a la pérdida de ganancias o beneficios que una parte esperaba obtener y que no se materializan debido a la conducta ilícita de otra.

El daño emergente, por otro lado, está relacionado directamente con los perjuicios económicos sufridos de manera inmediata como resultado de la conducta lesiva.

Regulación del daño emergente en Argentina

El daño emergente constituye un elemento esencial en la determinación de las indemnizaciones derivadas de la responsabilidad civil. Comprender este término implica adentrarse en la noción de pérdida económica directa sufrida por una parte como consecuencia de la acción u omisión de otra.

En el marco legal argentino, se puede extraer del artículo 1738 del Código Civil y Comercial de la Nación que el daño emergente consiste en la pérdida o disminución patrimonial sufrida por el damnificado, subrayando así la relación intrínseca entre el menoscabo económico y la responsabilidad civil.

La indemnización comprende la pérdida o disminución del patrimonio de la víctima, el lucro cesante en el beneficio económico esperado de acuerdo a la probabilidad objetiva de su obtención y la pérdida de chances. Incluye especialmente las consecuencias de la violación de los derechos personalísimos de la víctima, de su integridad personal, su salud psicofísica, sus afecciones espirituales legítimas y las que resultan de la interferencia en su proyecto de vida.

Artículo 1738 del Código Civil y Comercial

Asimismo, el artículo 1740 del mismo código establece que el damnificado tiene derecho a ser resarcido por el daño emergente, el lucro cesante y el daño moral.

La reparación del daño debe ser plena. Consiste en la restitución de la situación del damnificado al estado anterior al hecho dañoso, sea por el pago en dinero o en especie. La víctima puede optar por el reintegro específico, excepto que sea parcial o totalmente imposible, excesivamente oneroso o abusivo, en cuyo caso se debe fijar en dinero. En el caso de daños derivados de la lesión del honor, la intimidad o la identidad personal, el juez puede, a pedido de parte, ordenar la publicación de la sentencia, o de sus partes pertinentes, a costa del responsable.

Artículo 1740 del Código Civil y Comercial

Aplicación

La aplicación del concepto de daño emergente en el ordenamiento jurídico argentino se da en un contexto amplio que abarca tanto la responsabilidad contractual como la extracontractual.

Responsabilidad contractual

En el ámbito contractual, el daño emergente surge cuando una de las partes incumple las obligaciones pactadas, generando una pérdida patrimonial directa para la otra parte.

Por ejemplo, si una empresa incumple un contrato de suministro, la parte afectada podrá reclamar el monto exacto de la pérdida económica sufrida como consecuencia directa de dicho incumplimiento.

Responsabilidad extracontractual

En casos de responsabilidad extracontractual, el daño emergente se relaciona con actos ilícitos que causan perjuicios económicos inmediatos. Por ejemplo, en un accidente de tráfico donde el conductor negligente daña el vehículo del perjudicado, el daño emergente comprenderá los costos directos de la reparación del automóvil.

Es importante señalar que el sistema jurídico argentino busca resarcir de manera integral a la parte perjudicada, incluyendo tanto el daño emergente como el lucro cesante. Este enfoque busca restaurar al damnificado en la situación patrimonial que tendría si no se hubiera producido el hecho generador de la responsabilidad.

Tal como se expresa en la web de la Dirección Nacional del Sistema Argentino de Información Jurídica (SAIJ): “dado que está representado por el perjuicio efectivamente padecido (CNCiv. Sala C, 4/3/53, La Ley, 70-224), la indemnización del daño emergente tiene carácter resarcitorio y no punitorio, no tratándose de castigar al responsable sino de enjugar el detrimento soportado por el reclamante”.

En síntesis, la aplicación de daño emergente abarca tanto la responsabilidad contractual como la extracontractual, tratando de resarcir de manera completa los perjuicios económicos sufridos por la parte afectada. Este enfoque refleja el principio de reparación integral que subyace en el sistema legal argentino en materia de responsabilidad civil.