Insolvencia

La ley de insolvencia es una herramienta que puede ser de gran utilidad a las empresas y personas que se encuentran atravesando una crisis financiera. En la práctica, funciona como una protección jurídica que permite llegar a acuerdos entre las partes involucradas. Entre estos acuerdos se pueden establecer períodos de gracia, rebajas en los intereses, entre otros.

Al declararse insolvente, el deudor puede estar exento de la ejecución de hipotecas o bienes que tenga a su nombre, así como el embargo de sus cuentas. De esta manera, la persona puede seguir generando los recursos que le permitirán salir de la crisis económica en la que se encuentra.

Además, esta ley permite que se proteja la reputación financiera del deudor. El estado en las bases de datos, como Datacrédito, se actualizan cada que se cumpla un paso del proceso de insolvencia.

Requisitos para entrar al régimen de insolvencia

Para declararse en insolvencia y ser amparado por esta ley, se deben cumplir con una serie de requisitos como:

  • La persona natural deudora debe encontrarse en mora de al menos 3 cuotas en la mitad de las obligaciones que tenga.
  • En caso de ser una empresa, la mora debe ser de al menos el 10% de las obligaciones que le corresponden.
  • En el artículo 538 del Código General del Proceso se establece que una persona natural puede declararse insolvente cuando: "como deudor o garante incumpla el pago de dos o más obligaciones a favor de dos o más acreedores por más de noventa (90) días, o contra el cual cursen dos o más procesos ejecutivos o de jurisdicción coactiva. En cualquier caso, el valor porcentual de las obligaciones deberá representar no menos del cincuenta por ciento del pasivo total a su cargo".

La ley de insolvencia permite la renegociación con varios proveedores, incluyendo todas las deudas que se tengan con cada uno. Esto debe tenerse en cuenta a la hora de iniciar las negociaciones y poder aprovechar las ventajas que ofrece esta herramienta.

Aplicar a la ley de insolvencia

En caso de que se cumpla con los requisitos para aplicar, la persona interesada puede dirigirse a los centros de conciliación que se encuentren autorizados por el Ministerio de Justicia y del derecho, así mismo, también puede acudir a cualquier notaría cercana.

Para iniciar la solicitud, se deben presentar:

  • Un informe indicando las causas por las que se dio la cesación de los pagos de sus obligaciones.
  • Propuesta en la que se establezca de manera clara y objetiva la forma en la que se negociarán las deudas adquiridas.
  • Una relación actual y completa de los acreedores. Se deben incluir sus nombres, dirección de domicilio y electrónica, así como la fecha en la que se otorgó el crédito y cuándo es su vencimiento. También son necesarios los datos de los fiadores y codeudores.
  • Listado detallado de los bienes que sean propiedad del deudor con los datos que permitan la identificación de los inmuebles. Incluir las medidas cautelares y otros que recaigan sobre las propiedades y si estos son patrimonio de familia inembargable.
  • Relación de cada proceso judicial o procedimientos que el deudor adelante o que se encuentren contra este. Se debe indicar el juzgado y el estado en el que se encuentran actualmente.
  • Un certificado de los ingresos de la persona deudora.
  • Información de la existencia de una sociedad patrimonial o conyugal.