¿Cuáles son las consecuencias de una denuncia por amenazas en Chile?

En Chile, las consecuencias de una denuncia por amenazas dependen de la gravedad de las amenazas y de si estas configuran un delito según lo establecido en el Código Penal. Las amenazas son actos mediante los cuales una persona manifiesta su intención de causar un mal a otra, y pueden ser verbales o escritas.

Si las amenazas son consideradas leves, es decir, no provocan un temor fundado en la víctima o no son capaces de perturbar significativamente su paz, podrían ser sancionadas como faltas. Las penas para estas faltas pueden incluir multas de 1 a 4 unidades tributarias mensuales (UTM).

Por otro lado, si las amenazas son graves y generan un temor justificado en la víctima, pueden ser procesadas como un delito más serio con penas de presidio o reclusión, dependiendo de su severidad y de si se condicionan a exigencias específicas para el afectado. Por ejemplo, las amenazas condicionales de un mal constitutivo de crimen o simple delito pueden llevar a penas de presidio menor en su grado mínimo a medio (desde 61 días a 3 años y un día).

Además, la víctima de las amenazas puede solicitar medidas de protección, como órdenes de alejamiento, que son medidas cautelares destinadas a garantizar su seguridad. Estas medidas son decididas por un tribunal y pueden incluir la prohibición de acercarse a la víctima o a su domicilio.

Es importante mencionar que las amenazas también pueden ser parte de delitos más complejos, como violencia intrafamiliar, en cuyo caso las consecuencias legales pueden ser aún más severas, incluyendo penas específicas establecidas en la Ley N° 20.066 sobre Violencia Intrafamiliar.

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