¿Qué son los daños y perjuicios?
La figura de daños y perjuicios es muy importante en el marco legal argentino para proteger los derechos de las personas y ofrecer una compensación por los daños sufridos.
La figura de los daños y perjuicios se basa en el principio de responsabilidad civil, que establece que aquel que causa un daño a otro debe repararlo.
¿Dónde se regulan los daños y perjuicios en Argentina?
En Argentina, el Código Civil y Comercial de la Nación regula los daños y perjuicios, estableciendo los criterios y procedimientos para su determinación y compensación.
El artículo 1716 contiene uno de los principios básicos del sistema:
La violación del deber de no dañar a otro, o el incumplimiento de una obligación, da lugar a la reparación del daño causado, conforme con las disposiciones de este Código.
A su vez, los artículos 1737 y siguientes determinan qué debe entenderse por daño y qué consecuencias pueden integrar una indemnización.
Hay daño cuando se lesiona un derecho o un interés no reprobado por el ordenamiento jurídico, que tenga por objeto la persona, el patrimonio, o un derecho de incidencia colectiva.
¿Cómo se determinan los daños y perjuicios en Argentina?
La determinación de los daños y perjuicios se realiza a través de un proceso judicial o mediante acuerdos extrajudiciales.
Al determinar los daños, se evalúa la relación causal entre el acto ilícito y los perjuicios sufridos por la víctima.
La compensación por los daños y perjuicios puede incluir el pago de una suma de dinero que cubra los perjuicios sufridos, tanto patrimoniales como morales. El objetivo es colocar a la víctima en la posición en la que se encontraba antes de la ocurrencia del acto ilícito.
La indemnización comprende la pérdida o disminución del patrimonio de la víctima, el lucro cesante en el beneficio económico esperado de acuerdo a la probabilidad objetiva de su obtención y la pérdida de chances. Incluye especialmente las consecuencias de la violación de los derechos personalísimos de la víctima, de su integridad personal, su salud psicofísica, sus afecciones espirituales legítimas y las que resultan de la interferencia en su proyecto de vida.
Es importante destacar que la compensación por daños y perjuicios puede variar según la gravedad del daño, las circunstancias del caso y la capacidad económica del responsable.
Para la procedencia de la indemnización debe existir un perjuicio directo o indirecto, actual o futuro, cierto y subsistente. La pérdida de chance es indemnizable en la medida en que su contingencia sea razonable y guarde una adecuada relación de causalidad con el hecho generador.
También se pueden considerar factores como el grado de culpa, la conducta de las partes y la contribución de la víctima al daño sufrido.
El juez, al fijar la indemnización, puede atenuarla si es equitativo en función del patrimonio del deudor, la situación personal de la víctima y las circunstancias del hecho. Esta facultad no es aplicable en caso de dolo del responsable.
Los daños y perjuicios pueden ser reclamados tanto en casos de responsabilidad civil contractual como extracontractual, dependiendo de si se ha incumplido un contrato o si se ha causado un daño fuera de un contrato.
La compensación por daños y perjuicios busca restaurar la situación anterior al daño sufrido y reparar el perjuicio ocasionado.
La reparación del daño debe ser plena. Consiste en la restitución de la situación del damnificado al estado anterior al hecho dañoso, sea por el pago en dinero o en especie. La víctima puede optar por el reintegro específico, excepto que sea parcial o totalmente imposible, excesivamente oneroso o abusivo, en cuyo caso se debe fijar en dinero. En el caso de daños derivados de la lesión del honor, la intimidad o la identidad personal, el juez puede, a pedido de parte, ordenar la publicación de la sentencia, o de sus partes pertinentes, a costa del responsable.