¿Qué es la custodia compartida?
La custodia compartida se refiere a la situación legal en la que ambos padres retienen igualdad de derechos y responsabilidades sobre los aspectos fundamentales de la vida de sus hijos, incluyendo la educación, salud y bienestar general, tras una separación o divorcio.
Este régimen busca que los hijos mantengan una relación estrecha y continua con ambos padres, evitando que se privilegie injustamente a uno sobre el otro.
¿Dónde se regula la custodia compartida en Ecuador?
En Ecuador, la custodia compartida está regulada principalmente por el Código Civil y el Código Orgánico de la Niñez y Adolescencia (CONA). Este marco legal establece las bases para garantizar los derechos de los niños, niñas y adolescentes, incluido el derecho a mantener una relación equilibrada y constante con ambos padres.
La legislación ecuatoriana promueve este modelo de custodia como preferente, siempre y cuando beneficie el interés superior del menor.
El interés superior del niño es un principio que está orientado a satisfacer el ejercicio efectivo del conjunto de los derechos de los niños, niñas y adolescentes; e impone a todas las autoridades administrativas y judiciales y a las instituciones públicas y privadas, el deber de ajustar sus decisiones y acciones para su cumplimiento.
Para apreciar el interés superior se considerará la necesidad de mantener un justo equilibrio entre los derechos y deberes de niños, niñas y adolescentes, en la forma que mejor convenga a la realización de sus derechos y garantías.
Este principio prevalece sobre el principio de diversidad étnica y cultural.
El interés superior del niño es un principio de interpretación de la presente Ley. Nadie podrá invocarlo contra norma expresa y sin escuchar previamente la opinión del niño, niña o adolescente involucrado, que esté en condiciones de expresarla.
Artículo 11 del Título II del Código Orgánico de la Niñez y Adolescencia de Ecuador
Proceso para establecer la custodia compartida en Ecuador
El proceso para establecer la custodia compartida inicia con la presentación de una solicitud ante un juez competente. Los padres pueden acordar los términos de la custodia compartida mediante un convenio, que debe ser aprobado por el juez, asegurándose de que se respeten los intereses y derechos del menor. En ausencia de acuerdo, será el juez quien determine las condiciones de la custodia, basándose siempre en el bienestar del niño, niña o adolescente.
La custodia compartida se considera la opción más actual frente a la monoparental, siempre que se respete el interés de los hijos.
De acuerdo a cada situación familiar será el juez quien determine y valore las opciones de custodia, ya que la custodia compartida no siempre es posible.
Los jueces valoran ciertos aspectos para decidir por la custodia compartida, y ellos son:
- Que hayan participado de las actividades rutinarias de los menores, desde que nacieron. Esto incluye llevarlos y retirarlos de las instituciones escolares y deportivas, estar en comunicación con sus docentes y profesores, acudir a las visitas médicas.
- Que haya facilidad en unir la vida personal y laboral, viendo el horario laboral de los últimos años.
- Que haya proximidad geográfica entre la residencia y las instituciones a las que concurran los hijos.
- Que las pautas de crianza de los padres sean parecidas.
- Que haya apoyo familiar, como abuelos, tíos.
- Que la relación entre los padres sea pacífica y no afecte a los niños.
- Que el resultado de las entrevistas de los trabajadores sociales hacia los padres sea favorable.
- Se atiende a la cantidad de hijos y su edad.
- El deseo de los hijos se tendrá en cuenta, en general cuando ya hayan cumplido los 12 años.
Ventajas de la custodia compartida
- Promueve la igualdad parental: ambos padres tienen el mismo derecho y responsabilidad de participar activamente en la vida de sus hijos.
- Estabilidad emocional para los menores: facilita que los niños mantengan una relación sólida y afectiva con ambos padres, lo cual es fundamental para su desarrollo emocional.
- Cooperación entre los padres: incentiva a los padres a colaborar y comunicarse de manera efectiva por el bienestar de sus hijos.
Desafíos de la custodia compartida en Ecuador
- Requiere buena comunicación: la eficacia de este régimen depende en gran medida de la capacidad de los padres para comunicarse y cooperar.
- Puede ser complejo en casos de conflictos severos: en situaciones donde existe una relación conflictiva entre los padres, implementar la custodia compartida puede resultar desafiante.
- Necesidad de flexibilidad y compromiso: los padres deben ser capaces de adaptarse a las necesidades cambiantes de sus hijos, así como a las dinámicas propias de la custodia compartida.
Diferencias entre custodia compartida y monoparental
La custodia monoparental o también llamada custodia exclusiva es el régimen que se establece con la guarda y custodia de los menores a uno solo de los progenitores custodios. Incluye esa custodia sus cuidados, educación, bienestar y la convivencia habitual.
Se genera así un derecho de visitas hacia el otro progenitor en función del desarrollo de las obligaciones cotidianas de los hijos.
En todos los casos en que el Juez confíe la tenencia o el ejercicio de la patria potestad a uno de los progenitores, deberá regular el régimen de las visitas que el otro podrá hacer al hijo o hija.
Cuando se hubiere decretado alguna medida de protección a favor del hijo o la hija por causa de violencia física, sicológica o sexual, el Juez podrá negar el régimen de visitas respecto del progenitor agresor, o regular las visitas en forma dirigida, según la gravedad de la violencia. El Juez considerará esta limitación cuando exista violencia intra - familiar. Las medidas tomadas buscarán superar las causas que determinaron la suspensión.
Artículo 122 del Título IV del Código Orgánico de la Niñez y Adolescencia de Ecuador
En cambio, en la custodia compartida, la guarda es de ambos progenitores por igual, por períodos de tiempo iguales, siempre que atienda a los intereses de los hijos.
Conclusión
La custodia compartida en Ecuador es un régimen que busca proteger los derechos e intereses de los menores, promoviendo una participación equitativa de ambos padres en su crianza y desarrollo. A pesar de los desafíos que puede presentar, su implementación tiene como fin último garantizar el bienestar y la estabilidad emocional de los niños, niñas y adolescentes, facilitando que mantengan una relación cercana y continua con ambos padres.
La correcta aplicación de este modelo requiere de un compromiso serio por parte de los progenitores, así como del apoyo de las instituciones judiciales para resolver cualquier disputa siempre en favor del interés superior del menor.