Dolo eventual

El dolo eventual es aquel que se da al llevar a cabo una conducta que tiene riesgos y puede ser la causante de otros. Cuando estos se producen no son un impedimento para que el comportamiento pueda continuar en el tiempo.

Una de sus características más importantes es que el agente de esta acción es consciente de los riesgos que su actuar implica y el resultado que va a derivarse de estos. El individuo conoce que van a producirse ciertos resultados lesivos, en caso de que no haga nada para que estos sean evitados.

En la práctica, el dolo eventual puede confundirse con la culpa con representación en la que el individuo confía en que puede evitar las consecuencias o espera que estas no sucedan. Para decidir si es una o la otra, se debe ser muy cuidadoso, pues es un compromiso que tiene que ver con la ética. 

Cada una de estas figuras cuenta con diferencias en las condenas y puede incurrirse en una violación a los derechos de quien se está procesando. Esta problemática es muy clara con los accidentes viales, en los que muchas imputaciones se hacen por lesiones u homicidio con dolo eventual.

Para este tipo de imputación se tienen en cuenta algunos rasgos de la personalidad de quien es acusado y si no se tiene cuidado pueden establecerse cargos que no son los correctos para el caso.

Delimitación del dolo eventual

Existen dos teorías para la delimitación de este término:

  1. Del consentimiento. En esta, es necesario que la persona acepte y crea posible las consecuencias o el resultado delictivo de sus actos. Basta con que se acepte la conducta que es capaz de producir el resultado.
  2. De la probabilidad o la representación. Lo único que es decisivo aquí es la probabilidad de que se diera el resultado que fue identificado por el autor de la acción. En caso de que la probabilidad sea alta, se va a definir como dolo eventual.

Por todo ello, para que se dé el dolo eventual, se debe tener conocimiento sobre la posible generación del resultado delictivo y se debe ser consciente de que es altamente probable que esto ocurra.

Quien actúa con dolo es aquel que sabe que va a suscitar un peligro y aun así decide seguir con el curso de su conducta, aunque no tenga la certeza de poder mantener bajo control dichas consecuencias. Esto es independiente de si la persona quiere causar ese exacto resultado o no.

Dolo eventual en el derecho penal colombiano

El dolo eventual en Colombia se empieza a implementar desde que se expide el Código Penal de 1980. Se puede encontrar en el artículo 36 lo siguiente: “la conducta es dolosa cuando el agente conoce el hecho punible y quiere su realización, lo mismo cuando la acepta previéndola al menos como posible”.

También se puede encontrar dentro del Código Penal del 2000 en su artículo 22, el dolo eventual como: “También será dolosa la conducta cuando la realización de la infracción penal ha sido prevista como probable y su no producción se deja librada al azar”.