¿Qué es un tutor legal?
Un tutor legal es una persona designada para cuidar y representar legalmente a un menor de edad o a una persona incapaz. Este tutor tiene el deber de velar por el bienestar físico, emocional y patrimonial de la persona bajo su tutela.
El objetivo principal es suplir la falta de capacidad legal de la persona tutelada, tomando decisiones que esta no puede tomar por sí misma.
¿Dónde se regula la tutela en Chile?
La tutela en Chile está regulada en el Código Civil, específicamente en los artículos 338 y siguientes, y en la Ley N.º 19.968 que crea los Tribunales de Familia.
Estos cuerpos normativos establecen las condiciones bajo las cuales una persona puede ser declarada incapaz y los procedimientos para la designación de un tutor.
Las tutelas y las curadurías o curatelas son cargos impuestos a ciertas personas a favor de aquellos que no pueden dirigirse a sí mismos o administrar competentemente sus negocios, y que no se hallan bajo potestad de padre o madre, que pueda darles la protección debida.
Las personas que ejercen estos cargos se llaman tutores o curadores y generalmente guardadores.
Además, la Convención sobre los Derechos del Niño, ratificada por Chile, también influye en la normativa que regula la tutela de menores de edad, priorizando siempre el interés superior del niño.
¿Cuáles son las funciones de un tutor legal?
Las principales funciones de un tutor legal en Chile incluyen:
- Representación legal: el tutor tiene la facultad de actuar en nombre del tutelado en todo lo relacionado con sus intereses legales, como la firma de contratos o la representación ante tribunales.
- Cuidado personal: el tutor se encarga de asegurar el bienestar del tutelado, garantizando que tenga acceso a alimentación, educación, salud y otras necesidades básicas.
- Administración de bienes: si el tutelado posee bienes, el tutor está encargado de administrarlos de manera responsable, siempre en beneficio del tutelado. Esto incluye la obligación de rendir cuentas periódicamente sobre el estado de los bienes administrados.
- Protección de derechos: el tutor debe defender los derechos del tutelado y garantizar que sus decisiones estén orientadas a su beneficio y protección.
¿Quiénes pueden ser tutores legales en Chile?
Según el Código Civil chileno, los tutores legales pueden ser:
- Padres: en primer lugar, el tutor de un menor de edad puede ser uno de sus progenitores, si el otro ha fallecido o está ausente.
- Familiares: en ausencia de los padres, la ley da preferencia a otros familiares cercanos, como abuelos o tíos.
- Tutores designados por el juez: en los casos en que no haya familiares disponibles o idóneos, el juez puede designar a una persona adecuada para desempeñar la tutela.
Los llamados a la tutela o curaduría legítima son, en general:
Primeramente, el padre del pupilo;
En segundo lugar, la madre;
En tercer lugar, los demás ascendientes de uno y otro sexo;
En cuarto lugar, los hermanos de uno y otro sexo del pupilo, y los hermanos de uno y otro sexo de los ascendientes del pupilo.
Si no hubiere lugar a la tutela o curaduría del padre o madre, el juez, oídos los parientes del pupilo, elegirá entre los demás ascendientes, y a falta de ascendientes, entre los colaterales aquí designados, la persona que le pareciere más apta, y que mejores seguridades presentare; y podrá también, si lo estimare conveniente, elegir más de una, y dividir entre ellas las funciones.
¿Cómo se designa un tutor legal?
El proceso de designación de un tutor legal se lleva a cabo ante el Tribunal de Familia. La solicitud puede ser presentada por un familiar, una persona cercana al incapaz o, en algunos casos, por instituciones del Estado como el Servicio Nacional de Menores (SENAME).
Las tutelas o curadurías pueden ser testamentarias, legítimas o dativas.
Son testamentarias las que se constituyen por acto testamentario.
Legítimas, las que se confieren por la ley a los parientes o cónyuge del pupilo.
Dativas, las que confiere el magistrado.
Sigue las reglas de la guarda testamentaria la que se confiere por acto entre vivos, según el artículo 360.
El tribunal evaluará las circunstancias del caso y determinará quién es la persona más adecuada para ejercer la tutela. Si existen varios posibles tutores, se analizarán criterios como la cercanía con el tutelado, la idoneidad moral y las condiciones económicas de la persona propuesta.
¿Qué obligaciones tiene un tutor legal en Chile?
Un tutor tiene varias responsabilidades establecidas por la ley, entre ellas:
- Actuar en el interés del tutelado: todas las decisiones deben estar orientadas al beneficio del tutelado. Si se descubre que el tutor ha actuado en su propio beneficio, puede ser removido de su cargo.
- Rendir cuentas: el tutor debe presentar periódicamente informes ante el tribunal sobre el manejo de los bienes del tutelado. Estos informes incluyen detalles sobre ingresos, gastos y cualquier operación realizada.
- Cuidar el bienestar del tutelado: no solo en el ámbito material, sino también en términos de salud, educación y bienestar general.
¿Cómo se extingue la tutela?
La tutela puede terminar por varias razones:
- Mayoría de edad: en el caso de menores de edad, la tutela se extingue automáticamente cuando alcanzan los 18 años, momento en que adquieren plena capacidad legal.
- Recuperación de la capacidad: si la persona tutelada recupera su capacidad, por ejemplo, tras una sentencia judicial que declare su rehabilitación, la tutela termina.
- Muerte del tutelado o del tutor: en caso de fallecimiento del tutelado, la tutela cesa inmediatamente. Si el tutor fallece, el tribunal designará un nuevo tutor si aún se requiere la tutela.
- Remoción del tutor: si el tutor no cumple con sus obligaciones, puede ser removido de su cargo por el tribunal, a solicitud de un familiar, de la persona tutelada (si es posible) o de una autoridad.
Conclusión
La figura del tutor legal en Chile es esencial para la protección de menores e incapaces, garantizando que sus derechos e intereses sean defendidos cuando no pueden hacerlo por sí mismos. La normativa chilena establece un proceso riguroso para la designación y control de los tutores, asegurando que siempre prevalezca el bienestar del tutelado.