¿Qué mira un juez para dar la custodia?

Cuando un juez determina a quién otorgar la custodia de un menor, considera múltiples factores para asegurar el mejor interés del niño. Este estándar del “mejor interés del niño” es el eje central de todas las decisiones de custodia y varía ligeramente entre los diferentes estados de EE.UU., pero algunos principios son universalmente aceptados.

  • La salud física y emocional de los padres: el juez examina la capacidad de cada padre para proveer un entorno estable y saludable para el niño. Esto incluye considerar cualquier historia de abuso o negligencia.
  • Las necesidades del niño: se consideran las necesidades emocionales, educativas, sociales y médicas del niño. Un juez evaluará cuál de los padres puede atender mejor estas necesidades.
  • La relación del niño con cada padre: se toma en cuenta la fuerza de la relación entre el niño y cada uno de los padres. Un juez considerará con quién ha tenido el niño una relación más cercana y estable.
  • La capacidad de los padres para proveer un ambiente estable, incluye la estabilidad financiera y emocional, así como el apoyo de redes familiares y sociales.
  • La voluntad de cada padre para facilitar y apoyar una relación positiva entre el niño y el otro padre: se observa si un padre está dispuesto a fomentar una relación abierta y amorosa entre el niño y el otro progenitor.
  • La preferencia del niño: dependiendo de la edad y madurez del niño, un juez puede considerar su preferencia, aunque esto es solo uno de varios factores.
  • Cualquier historia de violencia doméstica o abuso: si hay evidencia de violencia doméstica o abuso sexual, físico o emocional, esto será un factor crítico en la decisión de custodia.
  • Otros factores: pueden incluir la distancia entre las residencias de los padres, las obligaciones laborales de los padres, y cualquier ajuste a comunidad o escuela que el niño tendría que hacer.

La decisión final busca equilibrar estos factores para servir al mejor interés del niño, asegurando su desarrollo y bienestar en un ambiente seguro y amoroso.