Traducción jurada

La traducción jurada es una traducción oficial, no necesariamente de contenido jurídico, que produce efectos jurídicos y que se realiza por un profesional certificado por el Ministerio de Asuntos Exteriores, quien, con su firma y sello, da fe de la veracidad de la traducción.
Ideas clave
  • Traducción jurada y traducción jurídica no son lo mismo. La traducción jurada es una traducción oficial que produce efectos jurídicos y es realizada por un traductor jurado.
  • La traducción jurada no siempre versa sobre contenido jurídico. Puede referirse a documentos de diverso contenido que tienen que presentarse normalmente en procesos administrativos y judiciales.
  • Pueden ser objeto de traducción jurada documentos tales como certificados médicos, legales o educativos, documentación oficial, sentencias, testamentos o poderes notariales.
  • La característica que determina si una traducción debe ser jurada o no es la aplicación que se le va a dar a la traducción. Si es oficial, deberá ser jurada.
  • La traducción jurada se hace siempre por escrito y en papel, donde el traductor o intérprete jurado debe plasmar su sello y firma.

¿Qué es la traducción jurada?

La traducción jurada es un tipo de traducción cuya validez está certificada por un profesional autorizado por el Ministerio de Asuntos Exteriores, y que se utiliza cuando el documento traducido debe producir efectos legales. La traducción jurada es una traducción oficial y certificada.

Pueden ser objeto de traducción jurada todo tipo de documentos, siempre que su destino sea otorgar validez legal al documento para poder presentarlo ante una administración u organismo público que la requiera. Sin embargo, no siempre que se presenta un documento traducido ante una administración pública, se precisa que la traducción sea jurada.

En otros países de habla hispana, la traducción jurada recibe diferentes nombres, como por ejemplo traducción certificada, traducción pública u oficial, o igual que en España, traducción jurada.

¿Quién puede hacer una traducción jurada?

Dado su carácter oficial, una traducción jurada solo puede ser realizada por un traductor o intérprete jurado. 

Los intérpretes jurados, en España, son nombrados por el Ministerio de Asuntos Exteriores después de superar los exámenes oficiales que habilitan para el cargo convocados por la Oficina de Interpretación de Lenguas adscrita al ministerio.

El nombramiento de los intérpretes jurados se registra en la Oficina de Interpretación de Lenguas de Madrid y en la Delegación del Gobierno Civil de la provincia donde cada uno de ellos ejerza.

También pueden ejercer en España los traductores jurados acreditados en el extranjero, una vez obtenido en España el reconocimiento de su título.

Se trata de profesionales independientes (no funcionarios) acreditados oficialmente para ejercer su profesión, y que pueden hacerlo por cuenta propia o ajena, siempre dentro del ámbito territorial para el que han sido acreditados.

Los traductores jurados dan fe de lo traducido sellando y firmando sus traducciones, motivo por el cual, las traducción juradas solo pueden realizarse en papel, y tienen carácter oficial ante las autoridades.

Además, la traducción jurada debe reflejar fielmente todo lo que incluye el documento original, por lo que el traductor tiene que añadir indicaciones en el documento traducido que especifiquen todos los elementos paratextuales, esto es, los distintos símbolos, sellos, fragmentos ilegibles o cualquier otra circunstancia que afecte al original.

¿Traducción jurada y traducción jurídica son lo mismo?

Existe mucha confusión sobre estos dos términos, que se refieren a diferentes realidades. 

La traducción jurada es toda traducción oficial en la que el traductor, aparte de traducir el documento, da fe de la veracidad de la traducción. La traducción jurídica, en cambio, es una traducción privada de temática jurídica, por la que se traducen textos con trascendencia jurídica que afectan a las relaciones entre particulares o entre estos y la Administración. Por ejemplo, contratos, documentación empresarial, manuales divulgativos sobre derecho, etc.

La traducción jurada puede versar sobre documentos de cualquier ámbito, aunque los documentos de contenido jurídico tienen quizá más peso que los de otras temáticas. Por ello, el traductor o intérprete jurado debe tener conocimientos jurídicos.

La traducción jurídica (no jurada) puede ser escrita u oral, en cuyo caso se llama interpretación jurídica, y puede ser realizada por cualquier experto en la materia que cuente con la confianza de su cliente, aunque dada la complejidad de su significado, y las consecuencias que pueden derivarse de ella, es conveniente que se realice por profesionales con un conocimiento profundo del derecho.

¿Para qué se necesita la traducción jurada?

Como traducción oficial con efectos jurídicos, la traducción jurada se requiere normalmente en ámbitos y procesos como los siguientes: 

  1. Acreditar una formación determinada ante la Administración, para solicitar una beca, cursar estudios oficiales, participar en exámenes oficiales, etc., aportando los títulos y certificados educativos obtenidos en el extranjero.
  2. Aportar documentación legal en procesos de divorcio, separación matrimonial, filiación, adopción, etc.
  3. Procesos notariales, donde una de las partes en un contrato sea un extranjero que, a juicio del notario, no entienda bien el idioma.
  4. Procedimientos en los que estén implicadas compañías de seguros, entidades bancarias, relaciones empresariales, análisis contables, etc.
  5. Procedimientos judiciales en los que haya que aportar cualquier tipo de documento personal con fines probatorios.
  6. Cualquier otro procedimiento en el que el documento debe tener acreditada su validez oficial.

¿Qué tipos de documentos pueden ser objeto de traducción jurada?

Puede ser objeto de traducción jurada cualquier tipo de documento, sea cual sea su temática, siempre que deba producir efectos legales o acreditar su carácter oficial. Algunos ejemplos son:

Sin embargo, el contenido del documento no es el que determina si ha de ser objeto de traducción jurada o no, sino la aplicación que se le va a dar a la traducción. En muchas ocasiones, basta con una traducción jurídica realizada por un experto.

Por tanto, la característica determinante para saber si se requiere una traducción jurada o una traducción jurídica es el destino de la misma: si el documento traducido debe presentarse ante alguna entidad con efectos oficiales y surtir efectos legales, entonces será necesaria una traducción jurada.

¿Qué tipos de documentos jurídicos no requieren traducción jurada?

Hay muchos documentos de contenido jurídico que no necesitan tener carácter oficial, por lo que su traducción puede ser realizada por un traductor jurídico no jurado que domine la materia y terminología jurídica, así como las realidades jurídicas de los países implicados.

Son ejemplos de este tipo de documentos los textos normativos (leyes, decretos…), textos doctrinales sobre derecho, jurisprudencia, diccionarios o textos divulgativos.

En cuanto a los documentos de aplicación del derecho, como contratos, escrituras, testamentos, actas, etc., o los textos judiciales, como sentencias u otras resoluciones, tampoco precisan de traducción jurada si la traducción está destinada al ámbito privado, sin consecuencias legales de carácter oficial.

Por ejemplo, un ciudadano extranjero puede necesitar que se le traduzca un contrato en el que es parte, y no es necesario que se trate de una traducción oficial.

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