Tercio de mejora

El tercio de mejora constituye una de las tres partes en las que se puede dividir una herencia. Asimismo, el tercio de mejora representa la mitad de la legítima (concretamente de la denominada legítima larga o global), cuya otra mitad corresponde al tercio de legítima.

Por norma general, el caudal hereditario se divide en tres partes: tercio de legítima, tercio de mejora y tercio de libre disposición. A continuación, nos centramos en qué consiste el tercio de mejora.

¿En qué consiste el tercio de mejora?

Al igual que el tercio de legítima, el de mejora va dirigido también a los herederos forzosos. Sin embargo, el tercio de mejora se otorga por voluntad del testador para favorecer más a algunos de los hijos o descendientes frente a los demás (nunca a favor de extraños).

El Código Civil define el tercio de mejora en su artículo 823 de la siguiente forma: “El padre o la madre podrán disponer en concepto de mejora a favor de alguno o algunos de sus hijos o descendientes, ya lo sean por naturaleza ya por adopción, de una de las dos terceras partes destinadas a legítima”.

De manera excepcional, se puede otorgar en testamento al cónyuge viudo el poder de repartir el tercio de mejora una vez fallecido el testador.

En caso de que el testador no exprese nada sobre el tercio de mejora, será integrado en el tercio de legítima, debido a que actúa a modo de complemento de ese tercio.

¿Cómo se puede atribuir el tercio de mejora?

En primer lugar, hay que decir que es necesario que el fallecido exprese de forma clara la distribución del tercio de mejora en el testamento o bien por escritura pública ante Notario en capitulaciones matrimoniales (ésta última conocida como promesa de mejorar).

Así, el testador puede atribuir la mejora de las siguientes formas posibles: a título de herencia, a título de legado, o por donación que el testador realice en vida, siempre que declare expresamente su voluntad de mejora en la escritura correspondiente.