Tercio de legítima

El tercio de legítima es una de las tres partes en las que se divide una herencia. En concreto, se define como la tercera parte de una herencia que está destinada por ley a los herederos forzosos del testador.

Las otras dos partes en las que se puede dividir una herencia son:

  • El tercio de mejora, también está dirigido a los herederos forzosos pero en este caso decidido por el propio testador.
  • El tercio de libre disposición, es una tercera parte de la herencia que el testador puede repartir libremente.

Por otro lado, existe un concepto más amplio, denominado legítima hereditaria, que incluye tanto el tercio de legítima como el tercio de mejora (denominada legítima global o larga), ya que ambos tercios se destinan a los herederos forzosos o legitimarios. También puede estar formada únicamente por el tercio de legítima (en este caso se denomina legítima estricta o corta).

Según la RAE, la legítima hereditaria es la “porción de la herencia de que el testador no puede disponer libremente, por asignarla la ley a determinados herederos”.

¿Cómo se asigna el tercio de legítima?

El tercio de legítima no puede ser asignado libremente por parte del testador, sino que obligatoriamente tiene que ir concedido a los herederos forzosos que corresponda.

El Código Civil en sus artículos 806 a 822 establece quiénes son los herederos forzosos y en qué consiste la legítima de cada uno de ellos.

Por norma general, los herederos forzosos son los hijos y descendientes, así el tercio de legítima tiene que dividirse entre ellos por partes iguales.

En el caso de que no exista descendencia, los herederos forzosos serán los padres o ascendientes. Además, se tiene que tener en cuenta la existencia del cónyuge viudo, el cual tendrá derecho al usufructo que corresponda en cada caso.