Sujeto pasivo

Un sujeto pasivo en una relación jurídica es la persona (física o jurídica) que tiene que hacer frente a una obligación a favor de otra parte.

Por lo tanto, este concepto surge en un vínculo jurídico entre dos partes (como puede ser un contrato) en contraposición a la figura del sujeto activo que será la persona que tiene derecho a exigir el cumplimiento de la obligación al sujeto pasivo.

En relación con una deuda de dinero, por ejemplo cuando una entidad bancaria da un préstamo a un cliente, el sujeto pasivo correspondería con la figura del deudor que será el cliente y el sujeto activo, también denominado acreedor, será el banco.

El deudor tendrá la obligación de devolver el dinero en las condiciones que se hayan establecido en el acuerdo. Asimismo, el sujeto activo tendrá derecho a exigir el cumplimiento e incluso recurrir a acciones legales para ello.

El sujeto pasivo en el ámbito tributario

En relación con el pago de impuestos y las obligaciones fiscales, un sujeto pasivo es la persona física o jurídica sobre la que recae la obligación de pagar impuestos. Es decir, el sujeto pasivo es la persona que genera el hecho económico para que surja la obligación del impuesto.

Así, en el ámbito tributario es importante diferenciar las figuras del sujeto pasivo y la del contribuyente. Aunque en algunas ocasiones estas figuras coincidan en la misma persona, en otras circunstancias serán personas distintas en función de si se trata de un impuesto directo o indirecto.

Por ejemplo, en el caso del IRPF (Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas) el contribuyente y el sujeto pasivo son la misma persona. Sin embargo, en el IVA (Impuesto sobre el Valor Añadido) el contribuyente es el consumidor final, el sujeto pasivo es el intermediario (la tienda o establecimiento que vende los productos) y el sujeto activo será la Hacienda Pública.