Suelo terciario

El suelo terciario, en el contexto de la planificación urbanística española, se refiere a una categoría específica de uso del suelo. Esta clasificación se sustenta en la función principal que cumple, o la utilización concreta que se le da a un terreno determinado.

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¿Qué es el suelo terciario?

Así las cosas, el uso terciario se establece cuando el empleo del suelo está dirigido a actividades comerciales y a la prestación de servicios. Por ello, esta categorización implica consideraciones relacionadas con la infraestructura necesaria para el desarrollo de dichas actividades y servicios.

Lo anterior supone aspectos tales como la accesibilidad y la disponibilidad de servicios básicos como agua, electricidad y transporte. Al igual que factores relacionados con la capacidad de carga y el impacto ambiental de las actividades comerciales previstas.

A modo de ejemplo, en el caso de una casa el uso terciario podría implicar que la vivienda se destine a un propósito comercial o de servicios, y no de residencia. Algunos ejemplos de usos terciarios para una casa podrían ser oficinas, consultorios médicos, peluquerías, tiendas minoristas y restaurantes, entre otros.

Por su parte, si se trata de un terreno, el uso terciario implica que se le otorgue un propósito no residencial. Como por ejemplo construir un edificio comercial, un centro de salud, un hotel, una institución educativa o una entidad gubernamental, entre otros.

La planificación urbanística y el suelo terciario

Cuando se realiza la planificación urbana de un área determinada, se asigna la utilización del suelo en las diferentes zonas. La clasificación de los usos terciarios puede diferir según la normativa y regulaciones urbanísticas de cada municipio y comunidad autónoma. En algunos lugares se utilizan términos como "uso comercial" o "uso de servicios", en lugar de "uso terciario".

Es importante tener en cuenta que, como el ordenamiento del empleo del suelo varía, es necesario consultar los planes urbanísticos locales y la legislación aplicable. Entre otras cosas, con el fin de comprender las definiciones y restricciones específicas del uso terciario del suelo.

Destino del suelo terciario en España

El uso terciario integra una amplia variedad de actividades económicas. Estas se centran en la provisión de servicios a personas, empresas y otras organizaciones. Algunas de las principales actividades para las que el suelo terciario está dirigido comprenden:

  • Comercio: incluye establecimientos dedicados a las ventas al por menor, y a la elaboración y distribución de productos. También a aquellos que prestan servicios como salones de estética o que realizan reparaciones.
  • Alojamiento y turismo: abarca servicios relacionados con hospedaje (hoteles, apartamentos turísticos y campings); alimentación (restaurantes, cafeterías y bares) y actividades turísticas (agencias de viajes, guías turísticos y empresas de ocio).
  • Servicios financieros: implica actividades bancarias, seguros, gestión de inversiones y asesoramiento financiero.
  • Telecomunicaciones y tecnologías de la información: se refiere a servicios de telecomunicaciones (telefonía móvil, fija e internet), desarrollo de software y servicios de tecnología y consultoría en IT.
  • Servicios profesionales: implica oficinas para asesorías legales, servicios contables, de recursos humanos, consultorías empresariales, de arquitectura e ingeniería, entre otros.
  • Educación: incluye actividades de enseñanza en todos los niveles. Desde escuelas infantiles hasta universidades, y todo tipo de centros de formación.
  • Salud y servicios sanitarios: comprende servicios médicos, hospitales, clínicas, atención primaria, servicios farmacéuticos y asistencia sanitaria.
  • Transporte y logística: engloba actividades de transporte de mercancías y pasajeros, así como servicios de logística y almacenamiento.
  • Administración pública y servicios públicos: integra los servicios proporcionados por el gobierno, como administración local, autonómica y central. Igualmente, servicios públicos esenciales como agua, electricidad, saneamiento y recogida de residuos.
  • Centros comerciales: establecimientos o conjuntos de locales de ventas al por menor, cuya extensión sea considerada una gran superficie.

Estas son solo algunas de las prácticas más destacadas que se desarrollan en el suelo terciario en España. Cabe destacar que son actividades en constante evolución y adaptación a las necesidades cambiantes de la sociedad y la economía.

Regulación del uso terciario del suelo en España

En términos de planificación urbanística, esta regulación se fundamenta en diversas estipulaciones a nivel autonómico y local. A continuación, las principales directrices que rigen el suelo terciario.

  • Planes Generales de Ordenación Urbana: los PGOU son instrumentos de planificación urbanística elaborados por los municipios. Estos planes establecen las normas y parámetros para el desarrollo urbano. Incluyen la zonificación y clasificación del suelo, a la vez que determinan las áreas destinadas a actividades terciarias.
  • Normativas autonómicas: cada comunidad autónoma tiene la facultad de dictaminar sus propios preceptos en materia de urbanismo y ordenación del territorio. Estos pueden incorporar estatutos específicos sobre el uso terciario del suelo, adaptados a las necesidades y características de cada región.

Dado lo anterior, las normativas y regulación del suelo terciario, pueden variar según la comunidad autónoma o el municipio. Por lo tanto, es fundamental consultar las leyes específicas de la localidad de interés. De esta manera, se podrá obtener una comprensión precisa del ordenamiento encargado de gestionar el uso terciario del suelo en esa área.

¿Se puede cambiar el uso terciario de un terreno o construcción?

El cambio del uso terciario implica modificar la clasificación del suelo para permitir la realización de actividades comerciales o la prestación de servicios. Este procedimiento puede variar de acuerdo con la normativa de cada zona.

Para realizar dicho cambio, generalmente es necesario:

  • Revisar los reglamentos de la comunidad de propietarios y verificar las prohibiciones contempladas con respecto a los cambios de destino urbanístico.
  • Constatar la viabilidad en términos de impacto ambiental, medidas de salubridad a observar y demás aspectos.
  • Tramitar la expedición de la calificación urbanística del suelo.
  • Solicitar el cambio de uso de la propiedad en el Ayuntamiento.

Conclusión

El tipo de suelo determina los usos que se le pueden dar a un terreno, según la normativa urbanística del área. Por lo que influye directamente en la factibilidad de los proyectos.

Definitivamente, el suelo terciario es una gran alternativa, en lo que a actividad económica y prestación de servicios se refiere. Es por ello que tener claras las directrices que gestionan el tema, permitirá entender y cumplir con las estipulaciones exigidas en cada caso.

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