Separación de bienes

La separación de bienes es un régimen económico matrimonial que establece la economía y la vida en común del matrimonio. Con este régimen, cada cónyuge administra sus propios bienes, tanto los que se adquieran con anterioridad al matrimonio como los adquiridos durante el mismo.

Dentro del régimen de separación de bienes también pueden existir algunos bienes comunes, cuando el matrimonio los haya adquirido de manera conjunta o cuando no pueden demostrar la titularidad del mismo. En caso de divorcio, no habrá bienes que repartir, salvo los anteriormente nombrados que se reparten por mitad. Este régimen se encuentra regulado en el Código Civil en los artículos 1.435 a 1.444.

En España existen tres regímenes económicos matrimoniales diferentes: sociedad de gananciales, separación de bienes y participación. Si el matrimonio no indica lo contrario, subsidiariamente se aplica el régimen de gananciales. De lo contrario, el matrimonio puede otorgar capitulaciones matrimoniales ante notario para pactar otro régimen.

Separación de bienes

Con la separación de bienes cada cónyuge administra sus propios bienes, tanto los adquiridos con anterioridad al matrimonio como durante el mismo

En algunas Comunidades Autónomas como Cataluña, Baleares o la Comunidad Valenciana, su regulación aplica la separación de bienes automáticamente en caso de no existir capitulaciones matrimoniales que digan lo contrario.

Si bien, la decisión sobre el régimen económico que regirá en el matrimonio puede tomarse antes o durante el mismo y además puede modificarse en cualquier momento (aunque solo se aplicará el nuevo a partir del cambio, sin afectar a lo anterior) de mutuo acuerdo por ambos cónyuges y ante notario.

Ventajas del régimen de separación de bienes

La separación de bienes, en comparación con el régimen supletorio de gananciales, muestra varias ventajas:

  1. Es más práctico. En caso de divorcio cada cónyuge continuará con la total disposición de su patrimonio y será más sencilla la división.
  2. Más seguro. En caso de que uno de los dos contraiga deudas durante el matrimonio, la otra parte no se hará responsable de las mismas.
  3. No existe la necesidad de contar con el permiso de la pareja para disponer de los bienes.
  4. No se comparten las herencias familiares.

Por todas estas peculiaridades se ha extendido cada vez más la utilización del régimen de separación de bienes.

Inconvenientes de la separación de bienes

En este apartado nos referimos concretamente a un problema que se relacionaba tradicionalmente con la separación de bienes, ya que, en caso de divorcio si uno de los dos cónyuges se había ocupado exclusivamente del trabajo del hogar quedaba desprotegido con este régimen tras la ruptura.

Actualmente, el Código Civil intenta resolver esta desventaja con el artículo 1.438: “El trabajo para la casa será computado como contribución a las cargas y dará derecho a obtener una compensación que el Juez señalará, a falta de acuerdo, a la extinción del régimen de separación”. Es decir, si la dedicación de un cónyuge a las tareas domésticas es exclusiva (no realiza un trabajo fuera del hogar) tendrá derecho a una compensación económica tras el divorcio.

Esta indemnización podrá corresponder con un pago único o bien con una retribución periódica, y podrá ser reclamada independientemente de que el otro cónyuge colabore de forma ocasional en el trabajo doméstico o exista una ayuda externa.

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