Responsabilidad civil

La responsabilidad civil se define como la obligación de toda persona de pagar por los daños y perjuicios que cause en la persona o el patrimonio de otra.

Responsabilidad civil

La responsabilidad civil es la obligación de pagar por los daños y perjuicios que se causen a una persona o a su patrimonio.

Su origen puede ser contractual o extracontractual:

  • La responsabilidad civil contractual es una sanción convenida por las partes para el caso de que una de ellas incumpla sus obligaciones.
  • El concepto de responsabilidad extracontractual es más amplio, ya que incluye las indemnizaciones derivadas de daños o lesiones que el perjudicado no tuviera el deber de soportar. En el derecho comunitario se conoce como responsabilidad cuasidelictual, término que ayuda a entender el concepto. Así, la indemnización de un accidente de tráfico es de este tipo ya que, aunque no hay ningún contrato, el responsable debe indemnizar a la víctima por los daños y perjuicios que le ha causado.

Qué es la responsabilidad civil

La responsabilidad civil está definida en el artículo 1089 del Código Civil, en el que se especifica que las obligaciones nacen de:

  • La ley.
  • Los contratos y cuasicontratos.
  • Los actos y omisiones ilícitos o en que intervenga cualquier género de culpa o negligencia.
    • Dentro de esta sección, el artículo 1092 del Código Civil señala que este tipo de actos y omisiones ilícitos pueden derivarse de faltas o delitos. Aunque actualmente no existen las faltas, el objetivo de este artículo es diferenciar la responsabilidad civil (que es la que se rige según el Código Civil) de la responsabilidad penal (que es la que se rige según el Código Penal).
    • Conviene precisar que el hecho de que determinados actos u omisiones ilícitos hagan nacer responsabilidad penal, no determina que esta sea incompatible con la civil. Por ejemplo, imaginemos que dos personas chocan en la vía pública. Una de ellas iba distraída mirando el teléfono móvil y la otra no consiguió esquivarla. Del choque se deriva la caída del segundo, rompiéndosele las gafas y partiéndosele la ceja izquierda, requiriendo tres puntos. En este caso el primero tendrá la obligación de indemnizar al segundo (responsabilidad civil). Imaginemos ahora que el primero no iba distraído, sino que golpeó al segundo conscientemente y con voluntad dañina. Además de indemnizarlo podría tener que responder por un delito de lesiones.

Elementos de la responsabilidad civil

La responsabilidad civil exige la concurrencia de tres elementos:

  1. Elementos personales. Se trata de la persona que provoca el daño y la que lo padece. La primera es responsable civilmente de la reparación, restitución o indemnización frente a la segunda.
  2. Lesión. La lesión puede tener forma de incumplimiento contractual o de daño. Además, puede afectar a la persona o al patrimonio del perjudicado. En el caso de la responsabilidad civil contractual se pueden establecer penalidades a la hora de indemnizar la lesión. Y en el caso de la extracontractual, será el juez el encargado de valorar la lesión.
  3. Relación de causalidad. Es necesario que entre la acción u omisión de quien provoca el daño y la propia lesión exista una relación de causalidad. Así, nadie tiene por qué responder de daños fortuitos (salvo que su deber sea evitarlos) o de aquellos imprevisibles o inevitables.

Consecuencias de la responsabilidad civil

Si se determina la concurrencia de responsabilidad civil, el responsable deberá restituir el bien lesionado o reparar el daño causado. Cuando la restitución o reparación sean imposibles procederá una indemnización.

En nuestro ordenamiento jurídico rigen dos principios que resultan de aplicación:

  • La responsabilidad patrimonial universal determina que todo el patrimonio del civilmente responsable queda afecto al cumplimiento de una obligación. Es decir, si en este momento el responsable no dispone de suficientes recursos para pagar su culpa, seguirá obligado por este pago hasta satisfacerlo, aunque sea en el futuro.
  • El principio de restitución íntegra determina que el civilmente responsable debe dejar las cosas en el estado en que se encontraban antes de su intervención. Por eso se prefieren la restitución y la reparación a la indemnización. Y por eso la indemnización incluye:
    • Daños personales, patrimoniales y morales.
    • Daño emergente y lucro cesante.

El desplazamiento de la responsabilidad civil

Para evitar el perjuicio patrimonial que puede representar la responsabilidad civil existe la técnica del seguro. Mediante un seguro puede establecerse que el asegurador se convierta en responsable solidario de la obligación de restituir, reparar o indemnizar.

En algunas ocasiones el seguro resulta obligatorio. Pensemos, por ejemplo, en los seguros de circulación. Los daños derivados de un accidente de tráfico pueden ser tan elevados que el responsable civil no disponga (ni vaya a disponer jamás) de suficiente patrimonio como para hacerse cargo de ellos. Gracias al seguro, el perjudicado resultará indemnizado a cargo del asegurador. Ello sin perjuicio de que éste repita contra el asegurado.

Muchas profesiones requieren suscribir un seguro de responsabilidad civil. En otras ocasiones, el seguro se contrata por una cuestión de prudencia.

En definitiva, casi siempre que una persona provoca un daño sobre otra persona o sus bienes desplegará responsabilidad civil. Tanto a la hora de exigirla como de defenderse de una demanda, es recomendable contar con un abogado civil especializado en este tipo de reclamaciones.

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