Prisión provisional

La prisión provisional es una medida cautelar personal de duración temporal que consiste en ingresar en prisión a una persona que está siendo investigada durante la tramitación del proceso penal hasta que se celebre el juicio.

Prisión provisional

La prisión provisional consiste en ingresar en prisión temporalmente a una persona investigada hasta que se celebre el juicio.

Se encuentra regulada en la Ley de Enjuiciamiento Criminal (LECrim) a partir del artículo 502 y tiene que decretarse mediante resolución judicial motivada siempre que se cumplan unas condiciones.

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¿Quién puede decretar la prisión provisional?

1. Podrá decretar la prisión provisional el juez o magistrado instructor, el juez que forme las primeras diligencias, así como el juez de lo penal o tribunal que conozca de la causa.

2. La prisión provisional sólo se adoptará cuando objetivamente sea necesaria, de conformidad con lo establecido en los artículos siguientes, y cuando no existan otras medidas menos gravosas para el derecho a la libertad a través de las cuales puedan alcanzarse los mismos fines que con la prisión provisional.

3. El juez o tribunal tendrá en cuenta para adoptar la prisión provisional la repercusión que esta medida pueda tener en el investigado o encausado, considerando sus circunstancias y las del hecho objeto de las actuaciones, así como la entidad de la pena que pudiera ser impuesta.

4. No se adoptará en ningún caso la prisión provisional cuando de las investigaciones practicadas se infiera racionalmente que el hecho no es constitutivo de delito o que el mismo se cometió concurriendo una causa de justificación.

Artículo 502 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal

Requisitos de la prisión provisional

Los requisitos se encuentran recogido en el artículo 503 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal:

1. La prisión provisional sólo podrá ser decretada cuando concurran los siguientes requisitos:

1.º Que conste en la causa la existencia de uno o varios hechos que presenten caracteres de delito sancionado con pena cuyo máximo sea igual o superior a dos años de prisión, o bien con pena privativa de libertad de duración inferior si el investigado o encausado tuviere antecedentes penales no cancelados ni susceptibles de cancelación, derivados de condena por delito doloso.

Si fueran varios los hechos imputados se estará a lo previsto en las reglas especiales para la aplicación de las penas, conforme a lo dispuesto en la sección 2.a del capítulo II del título III del libro I del Código Penal.

2.º Que aparezcan en la causa motivos bastantes para creer responsable criminalmente del delito a la persona contra quien se haya de dictar el auto de prisión.

3.º Que mediante la prisión provisional se persiga alguno de los siguientes fines:

a) Asegurar la presencia del investigado o encausado en el proceso cuando pueda inferirse racionalmente un riesgo de fuga.

Para valorar la existencia de este peligro se atenderá conjuntamente a la naturaleza del hecho, a la gravedad de la pena que pudiera imponerse al investigado o encausado, a la situación familiar, laboral y económica de éste, así como a la inminencia de la celebración del juicio oral, en particular en aquellos supuestos en los que procede incoar el procedimiento para el enjuiciamiento rápido regulado en el título III del libro IV de esta ley.

Procederá acordar por esta causa la prisión provisional de la persona investigada cuando, a la vista de los antecedentes que resulten de las actuaciones, hubieran sido dictadas al menos dos requisitorias para su llamamiento y busca por cualquier órgano judicial en los dos años anteriores. En estos supuestos no será aplicable el límite que respecto de la pena establece el ordinal 1.º de este apartado.

b) Evitar la ocultación, alteración o destrucción de las fuentes de prueba relevantes para el enjuiciamiento en los casos en que exista un peligro fundado y concreto.

No procederá acordar la prisión provisional por esta causa cuando pretenda inferirse dicho peligro únicamente del ejercicio del derecho de defensa o de falta de colaboración del investigado o encausado en el curso de la investigación.

Para valorar la existencia de este peligro se atenderá a la capacidad del investigado o encausado para acceder por sí o a través de terceros a las fuentes de prueba o para influir sobre otros investigados o encausados, testigos o peritos o quienes pudieran serlo.

c) Evitar que el investigado o encausado pueda actuar contra bienes jurídicos de la víctima, especialmente cuando ésta sea alguna de las personas a las que se refiere el artículo 173.2 del Código Penal. En estos casos no será aplicable el límite que respecto de la pena establece el ordinal 1.º de este apartado.

2. También podrá acordarse la prisión provisional, concurriendo los requisitos establecidos en los ordinales 1.º y 2.º del apartado anterior, para evitar el riesgo de que el investigado o encausado cometa otros hechos delictivos.

Para valorar la existencia de este riesgo se atenderá a las circunstancias del hecho, así como a la gravedad de los delitos que se pudieran cometer.

Sólo podrá acordarse la prisión provisional por esta causa cuando el hecho delictivo imputado sea doloso. No obstante, el límite previsto en el ordinal 1.º del apartado anterior no será aplicable cuando de los antecedentes del investigado o encausado y demás datos o circunstancias que aporte la Policía Judicial o resulten de las actuaciones, pueda racionalmente inferirse que el investigado o encausado viene actuando concertadamente con otra u otras personas de forma organizada para la comisión de hechos delictivos o realiza sus actividades delictivas con habitualidad.

Artículo 503 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal

Por lo tanto, podemos interpretar que para que un juez pueda privar de libertad a la persona a pesar de la presunción de inocencia, deben concurrir los siguientes requisitos:

  • Que exista un hecho delictivo con penas máximas de 2 o más años (pudiendo ser inferior a 2 años si el imputado tiene antecedentes penales).
  • Indicios claros de que la persona investigada es la autora de ese delito.
  • El objetivo debe ser evitar el riesgo de que el sospechoso cometa otros actos delictivos (siempre que sea por un delito doloso), destruya pruebas, o bien para asegurar la asistencia del acusado al proceso.
  • Esta medida debe ser estrictamente necesaria, es decir, que no existen otras medidas cautelares menos graves (como el arresto domiciliario o una fianza) que se puedan adoptar para asegurar los objetivos establecidos.

Duración máxima para la prisión provisional

Por norma general, la prisión provisional durará hasta que se produzca la sentencia final del proceso judicial, o bien se extinguirá si en algún momento desaparecen las causas para la prisión provisional.

No obstante, existen unos periodos máximos de duración establecidos por la ley. Si la finalidad es evitar una posible fuga o la reiteración delictiva la duración de la prisión provisional no podrá ser mayor de:

  • 1 año para delitos con pena privativa de libertad igual o inferior a 3 años prorrogable hasta 6 meses.
  • 2 años si la pena correspondiente al hecho delictivo es de más de 3 años prorrogable hasta 2 años.

Por otro lado, cuando el objetivo sea evitar la destrucción de pruebas, no podrá ser mayor de 6 meses sin posibilidad de prórroga.

1. La prisión provisional durará el tiempo imprescindible para alcanzar cualquiera de los fines previstos en el artículo anterior y en tanto subsistan los motivos que justificaron su adopción.

2. Cuando la prisión provisional se hubiera decretado en virtud de lo previsto en los párrafos a) o c) del apartado 1.3.º o en el apartado 2 del artículo anterior, su duración no podrá exceder de un año si el delito tuviere señalada pena privativa de libertad igual o inferior a tres años, o de dos años si la pena privativa de libertad señalada para el delito fuera superior a tres años. No obstante, cuando concurrieren circunstancias que hicieran prever que la causa no podrá ser juzgada en aquellos plazos, el juez o tribunal podrá, en los términos previstos en el artículo 505, acordar mediante auto una sola prórroga de hasta dos años si el delito tuviera señalada pena privativa de libertad superior a tres años, o de hasta seis meses si el delito tuviera señalada pena igual o inferior a tres años.

Si fuere condenado el investigado o encausado, la prisión provisional podrá prorrogarse hasta el límite de la mitad de la pena efectivamente impuesta en la sentencia, cuando ésta hubiere sido recurrida.

3. Cuando la prisión provisional se hubiere acordado en virtud de lo previsto en el apartado 1.3.º b) del artículo anterior, su duración no podrá exceder de seis meses.

(...)

Artículo 504 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal

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