Prejubilación

La prejubilación es el resultado de un acuerdo entre un trabajador y el empleador cuando, en un contexto de despidos colectivos, el trabajador tiene una edad cercana a la de la jubilación ordinaria o no acredita la cantidad suficiente de años cotizados.

Prejubilación

Tras la extinción de la relación laboral, la prejubilación consiste en pactar una compensación económica entre la empresa y el trabajador hasta alcance la edad legal de jubilación.

La compensación monetaria es abonada por el empleador, a manera de indemnización. Se suma a la prestación o subsidio por desempleo, según corresponda, hasta que el trabajador pueda acceder a la jubilación anticipada

De hecho, estas son las dos formas en las que es posible retirarse de la vida laboral activa antes de cumplir la edad obligatoria para el retiro forzoso, pero no deben confundirse.

Marco legal de la prejubilación

La prejubilación es un acuerdo entre partes, no un tipo de jubilación reconocido por la Seguridad Social.

Sin embargo, la prejubilación está mencionada en el artículo 161 bis de la Ley General de la Seguridad Social, creado por la Ley 40/2007, al diferenciarla de la jubilación anticipada en cuanto a las obligaciones del empleador.

(...)

Los requisitos exigidos en los apartados b) y d) no serán exigibles en aquellos supuestos en los que el empresario, en virtud de obligación adquirida mediante acuerdo colectivo o contrato individual de prejubilación, haya abonado al trabajador tras la extinción del contrato de trabajo, y en los dos años inmediatamente anteriores a la solicitud de jubilación anticipada, una cantidad que, en cómputo global, represente un importe mensual no inferior al resultado de sumar la cantidad que le hubiera correspondido en concepto de prestación por desempleo y la cuota que hubiera abonado o, en su caso, la cuota de mayor cuantía que hubiera podido abonar en concepto de convenio especial con la Seguridad Social.

Artículo 161 bis de la Ley General de la Seguridad Social

Por otro lado, la prejubilación queda anclada a la jubilación anticipada en función de la edad del trabajador en el momento de prejubilarse.

Si bien según esta ley el estado de prejubilación estaba concebido para durar no más de 2 años, la realidad es que se prejubilan trabajadores cada vez más jóvenes, de 55 o incluso menos años de edad.

Por otra parte, la prejubilación es un contrato individual que se firma tras la extinción del contrato de trabajo. Por lo tanto, se debe tener en cuenta el artículo 49 del Estatuto de los Trabajadores al considerar la prejubilación como causa de la extinción del contrato de trabajo.

Para finalizar, se debe tener en cuenta el vacío legal que existe en torno a la prejubilación, al no ser una figura reglamentada por el derecho español.

Requisitos para la prejubilación en España

Cuando se produce un cese laboral, el trabajador tiene derecho a la indemnización por despido y las prestaciones por desempleo.  Sin embargo, en procesos de reestructuración, trabajadores con una edad cercana a la de la jubilación pueden acceder a la prejubilación.

El objetivo es que estos trabajadores puedan seguir manteniendo su ingreso hasta que puedan acceder a la jubilación anticipada.

Como vemos, la prejubilación puede surgir de una negociación individual o estar incluida en una negociación colectiva. De hecho, la prejubilación incluida en la negociación colectiva es una de las formas más tradicionales de rescisión de contratos de trabajo por reestructuración de la plantilla.

La prejubilación también puede llevarse a cabo a través de un ERE.

Así los requisitos para la prejubilación son:

  1. Encontrarse en situación de desempleo.
  2. Tener 55 o más años al momento de la reestructuración.
  3. No poder acceder a la jubilación anticipada por falta de edad y años cotizados.
  4. Tener antigüedad en la empresa y suficientes años cotizados en la Seguridad Social.
  5. Firmar un acuerdo de prejubilación con la empresa.
  6. Que la empresa suscriba un Convenio Especial con la Seguridad Social, por el cual se hace cargo de las cotizaciones del trabajador prejubilado desde el cese o finalización de las prestaciones por desempleo, hasta que alcance las condiciones para la jubilación anticipada.

Cuantía de la prejubilación

La suma que abona la empresa se considera en carácter de compensación indemnizatoria. También se conoce como baja incentivada. Es incompatible con cualquier tipo de prestación jubilatoria.

Legalmente por el despido corresponde una indemnización de 20 días de salario por año trabajado, con un máximo de 12 meses de salario. Puede abonarse en forma mensual para mantener el ingreso hasta que llegue el momento de la jubilación.

Además, se abonará como complemento de la prestación por desempleo. Agotada esta prestación, cuyo tiempo de cobro depende de los períodos cotizados por el trabajador en los 6 años inmediatos anteriores a la situación de desempleo, se puede solicitar el subsidio por desempleo, durante 6 meses prorrogables hasta 18. Y posteriormente, el subsidio para mayores de 52 años, que cobran los trabajadores en paro.

El porcentaje del salario a pagar por la empresa, en base al acuerdo de prejubilación, puede estar entre el 60 y 80% de lo que cobraba estando en actividad. Mientras tanto, las cotizaciones a la Seguridad Social corren por cuenta del empleador, ya sea en forma directa o mediante su pago al trabajador para que éste realice el depósito.

El contrato de prejubilación puede incluir conceptos adicionales, como aportes a planes de pensiones o seguros de retiro. La cuantía definitiva estará dada por las mejores condiciones que se puedan obtener al realizar el acuerdo de prejubilación con la empresa, pero debe permitirle mantener su nivel económico al momento del cese.

Efectos de la prejubilación

La prejubilación es uno de los recursos más utilizados ante la extensión de la edad de jubilación, que en 2027 alcanzará los 67 años, y las situaciones de crisis y reestructuración de las empresas.

De hecho, se la considera una forma de salida no traumática ya que se otorgan una serie de beneficios. También hay ventajas contables para las empresas que firmen este tipo de acuerdos, como reducción de costos laborales.

La prejubilación permite al trabajador retirarse anticipadamente, manteniendo un nivel similar de ingresos al que tenía cuando trabajaba. En un aspecto no perjudica al trabajador en cuanto a su futura jubilación ya que se continúan realizando los aportes a la Seguridad Social.

Sin embargo, se deben tener en cuenta sus efectos sobre otras situaciones y beneficios, ya que técnicamente el trabajador prejubilado está en paro, de hecho, cobrando los diferentes subsidios y programas de apoyo para desempleados.

Planes de pensiones

Si el trabajador es titular de un plan de pensiones, la prejubilación puede afectar la continuidad y disponibilidad del mismo. El trabajador prejubilado deberá destinar una parte de sus ingresos al plan de pensiones para asegurar su continuidad hasta el momento de la jubilación.

Pero dado que la prejubilación no está vinculada a la Seguridad Social, no puede solicitar el rescate antes de los 60 años con las excepciones que consten en la póliza.

Efectos psicológicos

Otro efecto no menor que debe considerarse es el impacto psicológico de la prejubilación, ya que se produce a una edad en la que la mayoría se encuentra en la plenitud física y mental.

En la mayoría de los casos la prejubilación es una decisión de la empresa, que por otra parte debe acatarse ya que generalmente forma parte de los acuerdos colectivos.

Ante el auge de las prejubilaciones, no son pocos los estudios científicos dedicados a analizar qué ocurre cuando se interrumpe precozmente la vida laboral.

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