Poder notarial

El poder notarial es un documento público que una persona física o jurídica firma con el visto bueno de un notario para designar a otra como su representante legal. De esta manera le autoriza para actuar en su nombre en distintos actos jurídicos o materiales.

Poder notarial

El poder notarial es un documento público que se utiliza para designar a un representante legal ante notario.

Esta medida es muy útil para distintas situaciones de la vida y más en concreto para solventar algunos trámites burocráticos del mundo empresarial.

Con estos documentos los notarios garantizan que la identidad de la persona que lo otorga, llamado poderdante, así como sus voluntades concuerdan con la ley. Por su parte, la persona designada como representante legal o apoderado deberá acreditar esta condición con la exhibición de una copia de la autorización otorgada.

¿Quién puede otorgar un poder?

Se puede beneficiar de este poder cualquier persona mayor de edad y que disponga de la plenitud de sus facultades mentales. ¿Qué debe de hacer? Simplemente basta con acudir a una notaría, presentar el DNI y pagar el precio de un poder de pleitos o de un poder general. El coste puede oscilar entre los 25 y 50 euros.

En el caso de querer anular o revocar la vigencia del documento del poder notarial, esto se podrá realizar en cualquier momento ante cualquiera de los notarios de la geografía nacional.

No obstante, existe alguna situación donde ceder la representación legal no es posible, como por ejemplo pasa a la hora de hacer testamentos (salvo en situaciones excepcionales permitidos por alguna legislación regional).

Tipos de poder notarial

Antes de tomar una decisión, conviene explicar al notario la finalidad del poder que se desea firmar. Así, este le podrá asesorar correctamente para encontrar cuál es el que mejor se ajusta a las características y el contexto de su caso. Se distinguen los siguientes poderes.

  • Poder general: el titular o poderdante cede sus facultades para que un representante legal actúe en su nombre en distintos actos jurídicos o materiales. Los más habituales son:
    • Poder para pleitos, este es el más utilizado en España. Se otorga para que otra persona acuda a un pleito en representación del afectado (por ejemplo el apoderamiento apud acta).
    • Poder para administrar bienes, el apoderado se encarga de gestionar el patrimonio del poderdante. Quedan al margen los actos de disposición, como la compraventa o la hipoteca.
    • Poder general, otorga facultades muy amplias hasta el punto de que al apoderado se le permite la compraventa de inmuebles.
  • Poderes especiales: en este caso el apoderado obtiene facultades para un acto jurídico concreto relacionado con una acción más concreta. Por ejemplo: contraer un matrimonio, comprar o vender un bien, realizar una transferencia o aceptar una herencia.

Reconocimiento internacional

Para que un poder notarial español pueda ser reconocido más allá de las fronteras nacionales, deben de completarse con un requisito administrativo. Este requerimiento se conoce como apostilla y hace referencia a una anotación sobre el documento público notarial que corrobora que los documentos públicos expedidos en otro país son auténticos.

Actualmente y gracias al Convenio de La Haya se permite que la eficacia jurídica de un país esté vigente en todos que estén dentro de este grupo. Esta situación no debe generar preocupación ya que prácticamente todos los países del mundo están dentro de este convenio.