Persona jurídica

Una persona jurídica, también denominada persona moral o ficticia, es una organización o institución formada por varias personas físicas y que posee personalidad jurídica, es decir, tiene capacidad independiente de la de sus miembros para ser titular de obligaciones y derechos.

Normalmente, estas organizaciones son creadas para realizar una actividad y conseguir ciertos objetivos. Una organización de este tipo debe contar con un reconocimiento legal para poder ser declarada como persona jurídica.

Las personas jurídicas se encuentran reguladas en los artículos 35 a 39 del Código Civil.

Clasificación de las personas jurídicas

Las personas jurídicas pueden ser organizaciones con o sin fines de lucro. Además, pueden tratar de alcanzar un fin común a todos los componentes de la misma o bien poseer un determinado patrimonio con una finalidad concreta.

En este sentido, los tres tipos de organizaciones que poseen personalidad jurídica son:

  1. Las corporaciones de interés público.
  2. Asociaciones tanto de interés público como de interés particular (si la ley les ha concedido personalidad propia).
  3. Las fundaciones de interés público, formadas por un patrimonio que se destina a un objetivo (normalmente altruista).

Atributos de las personas jurídicas

Las personas jurídicas poseen una serie de atributos propios y diferenciados a los de las personas físicas que componen estas organizaciones. Estos atributos propios de las personas jurídicas son:

  • Razón o denominación social y domicilio.
  • Capacidad y responsabilidad para tener bienes, obligaciones y derechos.
  • Una nacionalidad y una vecindad.
  • Tienen su propio patrimonio.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que en España es posible exigir responsabilidad penal a una persona jurídica.

Causas de extinción de una persona jurídica

Según el artículo 39 del Código Civil, se pueden diferenciar tres motivos generales por los que se puede extinguir una persona jurídica:

  • Fin del plazo de funcionamiento legal de la organización.
  • Realización del objetivo final por el que se constituyó la persona jurídica.
  • No ser posible alcanzar la finalidad con las actividades y medios disponibles de la organización.