Delito de amenazas

El delito de amenazas se describe como la conducta ilícita de amedrentar a otro individuo con el fin de causar miedo o coacción. En dicho delito, la comunicación de una amenaza se puede dar de manera verbal, escrita o a través de medios digitales.

Además, este delito suele estar relacionado con actos de violencia o imposición hacia la víctima. De hecho, la gravedad del delito depende de la credibilidad de la amenaza, la intención del agresor y cualquier acto concreto que resulte de esa amenaza.

En otras palabras, la amenaza se conforma cuando una persona efectúa actos que buscan infundir temor en otro individuo. Lo cual genera la creencia de que se encuentra en peligro inminente de sufrir un daño.

Elementos presentes en el delito de amenazas

Bajo el contexto legal, el delito de amenazas presenta los siguientes elementos:

  • Conducta: se manifiesta cuando una persona le comunica a otra persona que va a causarle algún daño. En este caso, la comunicación de amenaza a la víctima puede llevarse a cabo de diversas formas.
  • Intención: el sujeto que lleva a cabo la amenaza debe tener la voluntad de infundir temor en la víctima respecto a un mal futuro.  Se establece como uno de los elementos principales en la configuración del delito.
  • Temor fundado: la amenaza genera en la víctima temor o miedo de manera infundada. Es decir, que exista una razón válida para que la persona sienta que se encuentra en peligro.
  • Bien jurídico: el bien jurídico protegido es la libertad y la tranquilidad personal de la víctima. Dado que una amenaza afecta la paz y la seguridad de la persona que es víctima del hecho.
  • Credibilidad: para establecer el delito de amenaza este debe ser lo suficientemente creíble como para generar un temor razonable en la víctima. Si por el contrario la amenaza se considera imposible, esto puede afectar la viabilidad del cargo.
  • Comunicación: la amenaza debe ser comunicada de alguna forma a la víctima. En este caso se puede establecer de forma oral, escrita, por medio de gestos o medios tecnológicos.

Fundamentos legales vinculados con el delito de amenazas

Según el artículo 151 del Código Penal peruano, existe una vinculación estrecha entre el delito de coacción y la amenaza. Dado que este hecho ilegal se lleva a cabo por medio de la amenaza o violencia.

Por otro lado, la amenaza conlleva intimidar o amedrentar a otra persona con el objetivo de obligarla a realizar una acción. Dicha intimidación se considera al margen del contexto legal y los criterios normativos.

La sanción establecida para el delito de coacción es la pena privativa de libertad por un periodo de tiempo no mayor a 2 años. Donde se considera como mecanismos de comisión del delito, tanto la amenaza como la violencia hacia la víctima del hecho.

Bajo este contexto, la amenaza implica el aspecto de obligar a una persona a actuar en contra de su voluntad. Y la acción se lleva a cabo por medio de la comunicación de tener alguna intención de causar daño a la víctima si no cumple con ciertas demandas.