Juicio de guarda y custodia

Un juicio de guarda y custodia se centra en la determinación de quién asumirá la responsabilidad de cuidar y tomar decisiones fundamentales para un menor de edad. Este tipo de procedimiento suele surgir en situaciones de divorcio, separación o cuando los padres no logran llegar a un acuerdo sobre la custodia de sus hijos.

En este contexto, la guarda y custodia se refiere al derecho legal de velar por el menor y tomar decisiones significativas en aspectos como la educación, la salud y las creencias religiosas.

Interés superior del menor en el juicio de guarda y custodia

El juicio de guarda y custodia se fundamenta en el principio del Interés superior del menor. Este principio, con importancia a nivel constitucional en México, específicamente en el artículo 4º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, establece la obligación del Estado de tomar medidas necesarias para asegurar que en los juicios que involucren a niños, niñas y adolescentes, se privilegien sus derechos.

El objetivo es garantizar un desarrollo saludable en todas las áreas de la vida de los menores y que se desarrollen plenamente. Es decir, la resolución del juicio de guarda y custodia no se basa en las aspiraciones de los padres, sino en lo que resulte más beneficioso para el bienestar del menor.

Este enfoque se adopta con la intención de minimizar el impacto negativo derivado de las consecuencias emocionales y psicológicas asociadas a una separación parental. La prioridad recae en asegurar que las decisiones judiciales favorezcan el desarrollo óptimo del menor, protegiendo sus derechos y promoviendo un ambiente propicio para su crecimiento y bienestar integral.

Falta de acuerdo

El artículo 416 del Código Civil Federal de México aborda la situación de separación de quienes ejercen la patria potestad, especialmente en el contexto de la guarda y custodia de los menores. Aquí se establece que, en caso de separación, ambos progenitores tienen la obligación de continuar cumpliendo con sus deberes respecto a los hijos. Además, se les otorga la posibilidad de llegar a un acuerdo sobre los términos del ejercicio de la patria potestad, especialmente en lo que respecta a la guarda y custodia de los menores.

Sin embargo, si los padres no logran ponerse de acuerdo, el asunto será sometido a un juicio de guarda y custodia. En este supuesto, el juez resolverá la disputa tomando en cuenta el interés superior del menor. Al final, el menor quedará bajo los cuidados y atenciones de uno de los progenitores, mientras que el otro estará obligado a colaborar en su alimentación.

Por otra parte, se establece que el progenitor no custodio conservará derechos de vigilancia y convivencia con el menor, de acuerdo con las modalidades que se establezcan en el convenio entre los padres o en la resolución judicial.

Derecho y obligación

El juicio de guarda y custodia representa un derecho para los menores, permitiéndoles estar bajo el cuidado del progenitor que garantice la mejor calidad de vida. Además de ser un derecho, implica obligaciones para los padres. El custodio debe proporcionar cuidados y atención de calidad, mientras que el otro progenitor tiene la obligación de respetar el régimen de visitas y convivencia.

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