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Monitorio

Un proceso monitorio (o juicio monitorio) es una reclamación judicial que sirve para exigir el pago de deudas dinerarias (siempre que cumplan unos requisitos) sea cual sea su importe. Se encuentra regulado en la Ley de Enjuiciamiento Civil (LEC) publicada en el BOE el 8 de Enero de 2000.

Salvo excepciones, para estos juicios no es necesario contar con abogado y procurador. Así, podemos decir que se trata de un procedimiento rápido, fácil y con gran éxito en la gestión de cobro. Estas características se corresponden por tanto con la definición de monitorio que otorga Wikipedia en la que se expresa que “es un procedimiento especial que tiene por objeto la resolución rápida de conflictos jurídicos en los que no existe contradicción“.

Requisitos previstos legalmente para las deudas

Como se indica en la definición anterior, para que sean reclamables a través de este procedimiento, las deudas deben ser:

  • Dinerarias. Es decir, deben expresarse en dinero. No se incluyen, por lo tanto, las obligaciones de hacer o de dar cosas.
  • Vencidas. El plazo de pago de la deuda debe haber finalizado a la hora de reclamarlo mediante juicio monitorio. No se pueden reclamar deudas futuras.
  • Exigibles. Son las deudas que no se encuentran en dependencia de ninguna condición ni contraprestación.
  • Determinadas. Se encuentra precisada en una suma de dinero concreta. Es decir, deber ser líquida. 

Documentos que acrediten la deuda

Además de los requisitos que deben caracterizar a la deuda, para iniciar un proceso monitorio se exige la acreditación de dicha deuda a través de cualquiera de estos documentos: facturas, certificaciones, albaranes de entrega, telegramas, telefax, etc.; cualquier documento firmado o debidamente señalado por el deudor; o bien en documentos comerciales, que se aporten junto con el documento en el que conste la deuda, que demuestren una relación perdurable anterior.

Fases en el juicio monitorio

El juicio monitorio se puede dividir en dos fases para entender mejor su proceso: la petición inicial y la tramitación (que supone la exigencia de pago y que puede dar lugar a diferentes situaciones).

En primer lugar se tiene que realizar una petición inicial, del acreedor por escrito, en la que deben constar los siguientes aspectos (a parte de los datos correspondientes del propio acreedor): datos de identificación, de domicilio y de contacto del deudor, importe y origen de la deuda. Asimismo el escrito de petición deberá ir acompañado de los documentos de acreditación de la deuda que se precisan (de los cuales ya hemos hablado en el apartado anterior).

A continuación, tendrá lugar el requerimiento de pago. Tras aceptar la petición, el Juzgado notificará al deudor que posee de un plazo de veinte días hábiles para pagar la deuda o dar razones de su impago. A partir de este momento pueden darse varias opciones:

  1. Que el deudor pague en el plazo previsto y lo acredite debidamente ante el Juzgado. Tras ello, el proceso será archivado.
  2. Que el deudor no pague ni se presente para declarar sus razones dentro de ese plazo. En esta situación, el proceso queda terminado y el acreedor puede proceder a la ejecución de la cantidad correspondiente de deuda a través del embargo de bienes, vehículos, nóminas, etc.
  3. Que el deudor se oponga, por escrito y presentándose en el Juzgado, al pago de la deuda. En este caso, si la deuda reclamada no supera los seis mil euros se dará por finalizado el proceso monitorio, continuando por los trámites del juicio verbal. Cuando la deuda supere los seis mil euros, entonces el acreedor posee de un mes para presentar una demanda.

Consideraciones importantes en las fases del juicio monitorio

Uno de los aspectos importantes en la definición de monitorio es que se trata de un procedimiento en el que no se necesita abogado ni procurador. Aunque en realidad, existen algunas ocasiones en las que sí que se exigen. La primera situación en la que se manifiesta la necesidad de un abogado y procurador, es cuando el deudor se opone a realizar el pago y además la cantidad reclamada supera los dos mil euros. En segundo lugar, será necesaria la asistencia de abogado y procurador en el supuesto de que el acreedor acuda al proceso de ejecución debido a que el deudor no haya pagado y además la deuda supere los dos mil euros.

Otra cuestión relevante que aclarar y con la que finalizar este articulo, es cual es el juzgado competente para la presentación del juicio monitorio. Así, por norma general, será el Juzgado de Primera Instancia del domicilio, residencia o lugar donde se pudiera localizar al deudor.