Juicio ordinario

Un juicio ordinario, también denominado procedimiento ordinario, es un tipo de proceso penal reservado para el enjuiciamiento de delitos más graves.

En concreto, el juicio ordinario está previsto para delitos que puedan ser sancionados con penas de prisión de más de 9 años según el Código Penal.

Juicio ordinario

El procedimiento o juicio ordinario está destinado al enjuiciamiento de delitos más graves con penas de prisión de más de 9 años.

Otros tipos de procesos penales que existen, además del procedimiento ordinario, son el juicio rápido, el procedimiento abreviado, el juicio con jurado y el procedimiento sobre delitos leves, entre otros. Todos ellos están regulados en la Ley de Enjuiciamiento Criminal (LECrim).

Fases del juicio ordinario

El procedimiento ordinario está formado por tres periodos:

  1. Sumario o instrucción: esta fase iniciada mediante denuncia o querella consiste en investigar los hechos delictivos, determinar el autor y las responsabilidades, y también adoptar medidas cautelares. Esta fase finaliza con el Auto de Conclusión del Sumario.
  2. Intermedio o de transición: se trasladan los autos al Tribunal competente tras la finalización del sumario y se debe confirmar o revocar la conclusión del sumario para llegar a la apertura del juicio oral, o bien al sobreseimiento de la causa.
  3. Plenario o juicio oral: este periodo final comienza con el auto confirmatorio del sumario. Se deben aceptar o denegar las pruebas propuestas y tras el transcurso del juicio oral se tendrá que declarar el juicio visto para sentencia que se dictará en los 3 días siguientes.