Incapacidad permanente

La incapacidad permanente es la situación en la que se encuentra un trabajador que está inhabilitado para volver a realizar una actividad laboral debido a una enfermedad o a una lesión grave y, por ello, tendrá derecho a recibir una pensión.

Por norma general, este tipo de incapacidad laboral surge cuando el trabajador no ha mejorado tras finalizar el periodo máximo de baja médica o incapacidad temporal.

Incapacidad Permanente

La incapacidad permanente es la situación en la que se encuentra un trabajador que está inhabilitado para volver a realizar una actividad laboral debido a una enfermedad o a una lesión grave

Es importante no confundir esta incapacidad laboral con la discapacidad, ya que esta última no se centra en los aspectos laborales.

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¿Cuál puede ser el origen de esta incapacidad laboral?

La situación de incapacidad permanente puede originarse de diferentes formas pero siempre que posean una intensidad y una gravedad superior y además las lesiones que se produzcan estén relacionadas con la actividad laboral.

  • Por enfermedad común: para acceder a una pensión de incapacidad permanente producida por una enfermedad de este tipo, se requiere un mínimo de cotización de 1.800 días en los 10 años anteriores y que el trabajador esté en situación de alta o asimilada al alta.
  • Por accidente no laboral que ocurre fuera del trabajo: se exige estar de alta o asimilado al alta pero no se tiene que cumplir ningún periodo mínimo de cotización.
  • Por accidente laboral, incluidos los desplazamientos al trabajo o por el mismo. No se exige ningún requisito en cuanto a periodos de cotización.
  • Por enfermedad profesional: por riesgos sufridos en un puesto de trabajo. En este caso tampoco se requieren ciertos periodos mínimos en el tiempo de cotización del trabajador que quiere acceder a esta pensión.

Solicitud de la incapacidad permanente

Aunque lo más habitual es que la solicitud de incapacidad permanente la haga el propio trabajador antes de cumplir la edad legal de jubilación, puede ser solicitada por cualquier persona o entidad que intervenga en el procedimiento (la Seguridad Social, la Mutua de Accidentes de Trabajo o un profesional médico), excepto por el empresario, que no tendrá derecho a pedir una incapacidad permanente para sus trabajadores.

Tras la solicitud, el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) será el órgano encargado de declarar la incapacidad permanente o denegarla. Una incapacidad permanente puede ser denegada por el Tribunal Médico si consideran que la enfermedad o lesión no son lo suficientemente graves o bien se padecía antes de empezar a trabajar.

Esta fase es meramente administrativa. El INSS debe de contestar y en caso contrario por silencio administrativo entramos en la segunda fase que ya es judicial, con la presentación de la correspondiente demanda al Juzgado de lo Social que por turno corresponda.

Juan Ignacio Oñós, abogado especialista en incapacidades laborales

Tipos de incapacidad permanente

En función del grado o la intensidad de la lesión o enfermedad en relación con la actividad de trabajo, existen cuatro grandes tipos de incapacidad permanente, que por orden de gravedad son:

1) Incapacidad permanente parcial (IPP)

Se trata del grado menor de una incapacidad de modo permanente y supone que el trabajador queda inhabilitado con una disminución de su rendimiento laboral no inferior al 33%.

El trabajador afectado por este tipo de incapacidad podrá seguir realizando las tareas habituales de su puesto de trabajo, aunque con algunas dificultades.

Además, el afectado tendrá derecho a recibir una indemnización.

2) Incapacidad permanente total (IPT)

La IPT no permite al trabajador realizar las tareas fundamentales de su profesión habitual, pero sí que podrá dedicarse a otros oficios.

Las personas que tienen reconocida esta incapacidad presentan un grado de discapacidad igual o superior al 33%, lo que proporciona una serie de beneficios sociales y fiscales.

Dentro de este grado, existe la denominada incapacidad permanente total cualificada, que consiste en un incremento de la prestación de un 20% cuando el trabajador sea mayor de 55 años y tenga dificultades importantes para obtener un empleo distinto al de su profesión habitual.

3) Incapacidad permanente absoluta (IPA)

La IPA surge cuando el trabajador afectado esté imposibilitado para dedicarse a cualquier profesión con un mínimo de rendimiento y eficacia.

Para el reconocimiento de esta incapacidad se deben cumplir ciertos requisitos. Una vez reconocida, supondrá la asimilación automática de un 33% de discapacidad.

4) Gran invalidez (GI)

Supone el nivel más elevado de limitaciones funcionales, ya que, el trabajador además de poseer una incapacidad permanente absoluta no puede realizar las tareas cotidianas básicas por sí mismo y requiere de una persona para que le cuide.

Supone percibir un complemento económico. Para solicitar la prestación correspondiente a la Seguridad Social, se deben cumplir y acreditar ciertos requisitos.

¿A cuánto asciende la pensión por incapacidad permanente?

La cuantía de la pensión varía en función del grado de incapacidad permanente que se haya declarado.

En cualquier caso, para el cálculo de estas pensiones se tiene en cuenta la base reguladora del trabajador y el porcentaje correspondiente por la incapacidad.

Así, por norma general, la prestación que correspondería en cada caso sería:

  • IPP: prestación de 24 mensualidades de la base reguladora abonadas en único pago.
  • IPT: pensión mensual y vitalicia del 55% de la base reguladora.
  • IPA: corresponde una prestación económica mensual y vitalicia del 100% de la base reguladora.
  • GI: En este supuesto se recibirá, además de la pensión por IPA, un complemento que no puede ser inferior al 45% de la cuantía que se percibe.

Revisión de la incapacidad permanente

La Seguridad Social se encarga de fijar una fecha aproximada para realizar revisiones del grado de incapacidad laboral, que luego pueden cumplir o no. El objetivo de estas revisiones realizadas por el Tribunal Médico es comprobar si existen mejorías para retirar la pensión o empeoramientos para incrementar el grado de incapacidad permanente.

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