Expropiación

La expropiación o expropiación forzosa es el modo que tiene la Administración de quitar la propiedad de un bien o un derecho a una persona particular, a cambio de una compensación.

Según Wikipedia, la expropiación “consiste en la transferencia coactiva de la propiedad privada desde su titular al Estado, mediante la indemnización: concretamente, a un ente de la Administración Pública dotado de patrimonio propio”.

Así, la RAE define expropiar de la siguiente forma: “Privar a una persona de la titularidad de un bien o de un derecho, dándole a cambio una indemnización. Se efectúa por motivos de utilidad pública o interés social previstos en las leyes”.

En España, se regula en la Constitución en su artículo 33, así como en la Ley de Expropiación Forzosa (LEF).

Objeto de expropiación

El objeto es el bien o el derecho que puede ser expropiado tanto de forma parcial como total.

En este sentido, podrá ser objeto de expropiación tanto los bienes inmuebles como otro tipo de bienes y derechos. En concreto, “puede ser objeto de expropiación forzosa cualquier forma de privación singular de la propiedad privada o de derechos  o intereses patrimoniales legítimos”, según el artículo 1.1 de la LEF.

Diferencia entre expropiación y confiscación

Es muy importante conocer la diferencia básica que existe entre el concepto de expropiación y confiscación.

Ambos términos corresponden con los límites de actuación del Estado. Por un lado, la expropiación tiene que incluir una indemnización que suele equivaler al valor económico del objeto expropiado. Por otro lado, se encuentra el concepto de confiscación que se refiere a una sustracción de bienes sin ningún tipo de compensación a cambio.

Por lo tanto, la diferencia entre ambos conceptos se concreta en el ámbito y en la forma de aplicación de cada uno, en concreto en la obligación o no de indemnizar a la persona expropiada.