Embargo

El embargo consiste en retener una serie de bienes del deudor para asegurar el pago de sus deudas al acreedor. Un embargo tiene que ser ordenado y autorizado por un juez o por un organismo competente, el cual fijará una fecha concreta para que se proceda al embargo.

Según la RAE, el embargo se define como la “retención, traba o secuestro de bienes por mandamiento de juez o autoridad competente”.

Por lo tanto, el objetivo principal del embargo es la satisfacción de una deuda. Además, existen ciertos aspectos importantes acerca de los embargos que se deben tener en cuenta:

  • El valor de los bienes embargados debe ser mayor que la cantidad de la deuda.
  • El deudor, además de hacerse cargo de la deuda, también tiene que pagar los gastos derivados de los juicios y los intereses de demora.
  • Se puede realizar el embargo de parte del salario del deudor (embargo salarial), siempre y cuando sea mayor que el salario mínimo.
  • Los bienes embargables pueden ser físicos o financieros, y también pueden ser bienes muebles o inmuebles.
  • No todos los bienes se pueden embargar. Existen bienes inembargables por motivos legales que son por ejemplo: el salario mínimo, las pensiones, el hogar, la vestimenta, los alimentos o los objetos que se posean fiduciariamente.

Clasificación del embargo

Los embargos se pueden dividir en dos tipos en función de la finalidad que persiguen:

  1. Embargo preventivo: se produce para evitar el incumplimiento de una sentencia de obligación futura.
  2. Embargo ejecutivo: se realiza posteriormente a la sentencia judicial de la obligación, como ejecución forzosa de los bienes.

En este sentido, es importante indicar que esos dos tipos anteriores de embargo constituyen medidas provisionales. Solo cuando el segundo, el embargo ejecutivo, se convierte en ejecutorio tiene carácter definitivo y se procede a realizar el pago inmediato al acreedor.