Despido nulo

El despido nulo se da cuando el empresario adopta unilateralmente una decisión extintiva absolutamente ilegal. Por tanto, la calificación como nulo de un despido exige su impugnación judicial. La sanción de este tipo de extinciones contractuales es el reingreso del trabajador a la empresa, con abono de los correspondientes salarios de tramitación.

Despido nulo

Un juez determinará un despido nulo cuando se vulneren los derechos fundamentales o se discrimine al trabajador, por ejemplo cuando el motivo principal del despido de una mujer sea su embarazo.

Qué es un despido nulo

En determinadas situaciones, el Estatuto de los Trabajadores (ET) prohíbe las decisiones extintivas. Se trata, por tanto, de supuestos de especial gravedad, por lo que el despido nulo suele reservarse para decisiones discriminatorias o que atentan contra derechos fundamentales.

Casos en los que se considera nulo un despido

Como hemos señalado, se considera que se trata de un despido nulo cuando concurren algunas causas graves en la decisión extintiva. Entre ellas, el ordenamiento reconoce:

  • Despidos fundamentados en una causa discriminatoria. En este sentido resulta de aplicación el artículo 14 de la Constitución, que prohíbe la discriminación por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra circunstancia personal o social. Entre ellas se protege especialmente el embarazo, la lactancia y la maternidad, así como la paternidad, como se señala más adelante.
  • Despidos que vulneren cualquier derecho o libertad fundamental del trabajador.
  • Despidos producidos durante los períodos de suspensión del contrato por maternidad, paternidad, riesgo durante el embarazo o la lactancia natural o enfermedades derivadas de estos procesos. La protección de estos trabajadores se extiende a nueve meses tras el nacimiento, adopción o acogimiento.
  • Despidos producidos durante el embarazo.
  • Despidos de trabajadoras víctimas de violencia de género cuando ejerciten los derechos que les reconoce la ley. Entre ellos cabe señalar la movilidad geográfica, la suspensión del contrato o la reorganización de la jornada.
  • Despidos en fraude de ley. Se consideran como tal aquellos que deberían considerarse como despido colectivo pero se difirieron para evitar la aplicación de sus requisitos.

Hay que recordar que corresponde en exclusiva a la autoridad judicial determinar la nulidad del despido. De hecho, debe hacerlo de oficio cuando observe que concurre alguna de las causas señaladas anteriormente.

Forma del despido nulo

Por lo antedicho, el despido nulo lo es en virtud de su motivación y la declaración judicial que lo califica. Dicho de otro modo, no se trata de una forma de despido per se, por lo que puede declararse la nulidad de los despidos objetivos y disciplinarios.

Nótese que la mera infracción de elementos procedimientales del despido (no entregar la carta de despido, no concurrir las causas objetivas que lo jutifican…) tan solo determinarán que se determine su improcedencia, pero no su nulidad.

Efectos del despido nulo

Los efectos de la declaración de nulidad del despido vienen regulados en el artículo 113 de la Ley Reguladora de la Jurisdicción Social. Cuando el juez determine que el despido es nulo el empresario deberá readmitir inmediatamente al trabajador en la empresa.

Además deberá pagarle los llamados salarios de tramitación. Estos son las cantidades que el empleado habría percibido de seguir trabajando durante el tiempo que duró la reclamación.

En caso de que la sentencia sea recurrida se ejecutará provisionalmente. De modo que mientras se tramita el recurso, el trabajador despedido seguirá trabajando en la empresa.

La indemnización por despido nulo

Como consecuencia a lo señalado, el despido nulo no otorga al trabajador ningún derecho a indemnización. Al menos en sede laboral.

Esto significa que si el trabajador ha sufrido daños o perjuicios sí podría exigir una indemnización por vía de responsabilidad civil. En este sentido, pueden producirse:

  • Daños materiales. Si, por ejemplo, el trabajador no ha podido pagar una sanción o ha tenido que pedir un crédito para hacerse cargo de sus gastos cotidianos por no disponer de un salario se habrá producido un daño indemnizable.
  • Daños morales. Se trata de una situación de congoja derivada del hecho dañoso. Podría pasar, por ejemplo, que el empleado suspendiera su viaje de novios por no saber si va a tener un sustento al regresar, o que el despido le supusiera una situación de estrés, angustia y ansiedad.

Ambos conceptos son indemnizables, pero no por la vía laboral sino por la civil. Reclamar una reparación de estos daños requerirá los servicios de un buen abogado civilista, o de un laboralista con pericia en reclamaciones civiles.

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