Despido improcedente

Un despido improcedente es la declaración que otorga un juez a la extinción de un contrato de trabajo sin una causa o motivo justificado por la ley, o bien sin cumplir los requisitos formales correspondientes.

Así, ante cualquier despido, el juez puede declararle como nulo, procedente o improcedente.

¿Por qué razones puede un despido considerarse improcedente?

Por lo tanto, partiendo de la definición anterior, pueden existir varios motivos por los que un juez declare improcedente a un despido:

  • Incumplimiento de los requisitos legales de cualquier despido como por ejemplo la carta de despido (entregada en mano y por escrito).
  • Las causas del despido no estén debidamente acreditadas ni justificadas por la ley.

En cualquier caso, el trabajador ante un despido de este tipo tiene derecho a reclamar. En primer lugar, debe firmar la documentación de notificación de despido como “no conforme”. El siguiente paso será intentar un acuerdo con el empresario, y de no ser posible se acudirá a la vía judicial.

Efectos de un despido improcedente

Tras la reclamación por despido improcedente, el empresario posee un plazo de 5 días desde la sentencia para optar entre una de estas dos consecuencias:

  1. La readmisión del trabajador en las mismas condiciones y en el mismo puesto de trabajo. En este caso, se deben pagar los salarios de tramitación (los días correspondientes desde el despido hasta la readmisión). El empresario contará con un plazo de 10 días para comunicar la readmisión.
  2. Una indemnización que desde el año 2012 corresponde con una cantidad de 33 días de salario por año trabajado y supone la extinción del contrato de trabajo. En el supuesto de periodos de tiempo menores a un año, se deberán prorratear por meses hasta un máximo de 24 mensualidades.

Si el empresario no ha escogido ninguna de las dos opciones, una vez transcurrido el plazo se entiende que se ha optado por readmitir al trabajador.