Desahucio por precario

Un desahucio por precario consiste en el desalojo de personas que viven en un inmueble sin ser los propietarios ni tener ningún tipo de contrato para poder residir en él (con o sin el permiso del propietario).

Así, el precario es un concepto jurídico no definido en la ley pero elaborado por la jurisprudencia. Aunque sus raíces llegan al derecho romano, en la actualidad se utiliza para designar a quien está en posesión de un bien o derecho sin ampararse en título legítimo para ello.

Desahucio por precario

El desahucio por precario consiste en desalojar un inmueble cuando una o varias personas se encuentran residiendo en él sin tener la propiedad ni pagar ninguna compensación a cambio.

El desahucio por precario

El desahucio por precario es un concepto que tiene que ver con las propiedades inmobiliarias. Cuando una persona las habita sin contar con un título que le habilite para ello se puede promover la acción de desahucio para desalojarla.

En este sentido conviene analizar el concepto de precario, que incluye:

  1. Ocupaciones con el consentimiento del propietario. En estas situaciones el propietario permite el uso de la vivienda sin haber formalizado ningún contrato. Si analizamos el concepto conforme a su definición jurisprudencial tampoco percibirá una contraprestación por esta cesión de uso. Añadimos algunos ejemplos:
    • Un sobrino se muda a nuestra ciudad para empezar sus estudios universitarios y le dejamos habitar en un piso nuestro sin formalizar ningún contrato.
    • Alquilamos una casa, pero el arrendador no nos hace un contrato y nos cobra en negro.
    • Una herencia no se ha repartido pero uno de los herederos vive en el domicilio habitual del fallecido.
    • Dejamos que nuestro vecino cultive un terreno que tenemos abandonado.
    • Tras divorciarnos y ser atribuido el uso de la vivienda familiar a nuestra ex pareja, esta nos concede un plazo de un mes para recoger nuestras cosas y hacer la mudanza.
  2. Ocupaciones sin el consentimiento del propietario. En este caso se trata de la clásica okupación, que consiste en que una persona accede a una vivienda y la habita sin el consentimiento (y puede que sin ni siquiera el conocimiento) del propietario.

En definitiva, la diferencia entre un tipo y otro de precario es que el primero es consentido o tolerado y el segundo no. Pero nada impide al propietario retirar su consentimiento o permisividad.

¿Cuándo se puede ejercitar la acción de desahucio por precario?

El propietario de un bien ocupado a título de precario puede recuperarlo cuando lo desee. Sin embargo, para ello debe ejercitar la acción de desahucio por precario, ya que la recuperación por vía de hecho está prohibido en nuestro ordenamiento jurídico.

La recuperación por vía de hecho significa que el propietario expulsa al ocupante por sus propios medios. Tales medios suelen ser la violencia, la intimidación o la coacción. Tratándose de conductas tipificadas en el Código Penal, actuar de este modo puede conducirnos a ser condenados por un delito.

Por tanto, si queremos recuperar nuestra propiedad tendremos que ejercitar la acción de desahucio por precario. Mediante la misma tendremos que demostrar a la autoridad judicial que somos los dueños del inmueble ocupado y solicitarle que expulse al ocupante indeseado.

El precarista se encuentra en una situación de relativo desamparo, pues aunque tengamos que acudir a juicio para desalojarlo, solo podrá defenderse aportando un título en el que base su derecho para permanecer en la finca. Esto resulta imposible por definición, ya que la característica fundamental del precario es la ausencia de dicho título.

¿Cómo se tramita el desahucio por precario?

Lo ideal antes de presentar una demanda de desahucio por precario sería contratar a un abogado. También habría que contactar con los ocupantes y exigirles la devolución de la finca. Si estos no abandonan voluntariamente el inmueble, podremos presentar nuestra demanda de desahucio por precario ante los Juzgados de Primera Instancia del lugar donde radique la vivienda o terreno.

En sede judicial bastará con que demostremos que somos los verdaderos propietarios del inmueble. También debemos presentar nuestro requerimiento de devolución de la finca para demostrar que hemos retirado nuestro consentimiento en caso de que hubiéramos permitido la ocupación de la misma.

La demanda se resolverá en juicio verbal, que es un juicio civil más rápido que el procedimiento ordinario. El juzgado determinará la fecha para la vista y posteriormente dictará sentencia. Si el demandado no recurre en los siguientes 20 días hábiles deberá abandonar el edificio o terreno, ya que en caso contrario se producirá el lanzamiento.

El lanzamiento es el término utilizado para el desalojo físico del inmueble. Se produce en compañía de una comisión judicial que consigna el estado de conservación del mismo en un acta, para que puedas reclamar una indemnización si este ha sufrido desperfectos.

Consideraciones en torno a los desahucios por precario

Una defensa habitual frente a las demandas de desahucio por precario consiste en invocar el artículo 439.1 de la Ley de Enjuiciamiento Civil (LEC). Esta norma determina que no son admisibles las demandas para recobrar la posesión que se interpongan transcurrido un año desde la perturbación o el despojo.

El artículo no resulta aplicable a los desahucios por precario, sino solamente a las demandas para la tutela sumaria de la posesión reguladas en el artículo 250.1.4º LEC. En consecuencia, cabe concluir que el único plazo de prescripción que podría aplicarse es el regulado en los artículos 1959 y 1963 del Código Civil, que en estos casos será de 30 años.

Por otro lado, hay que recordar que el ejercicio de la acción del desahucio por precario no exige más requisito subjetivo que la voluntad de recuperar el bien ocupado.

Finalmente, cabe señalar que la situación de precario podría dar lugar a acciones penales. Así, el artículo 245 del Código Penal tipifica como okupación o usurpación el acceso no autorizado al inmueble ajeno, dependiendo de si concurre o no violencia.