Delitos de incendio

Los delitos de incendio constituyen delitos especialmente graves que ponen en peligro la vida y la integridad de las personas o el medio ambiente en el que se producen. Incluso si no se llega a materializar el fuego, se le considera un delito, puesto que en el Código Penal español esto es recogido como un delito que atenta contra la seguridad colectiva.

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¿Qué son los delitos de incendio?

Los delitos de incendio comprenden todas aquellas acciones que, de manera intencionada o por descuido y omisión de las normas ambientales, ponen en peligro la vida humana y los espacios forestales mediante el uso del fuego. Incluso si el riesgo no llega a concretarse.

Esto significa que el Código Penal no castiga todo tipo de incendio, sino específicamente aquellos especialmente graves a bienes colectivos y particulares que ponen en riesgo la integridad de las personas y el medio natural.

Los delitos de incendio pueden ser cometidos por cualquier persona, por lo que se califica como un delito común y, al mismo tiempo, como doloso, aunque también se penaliza su comisión por imprudencia.

El bien jurídico protegido en este delito son los intereses de la comunidad, tanto la seguridad colectiva como los intereses individuales. Por esta razón, desde la reforma de 1995 los delitos de incendio pasaron a regularse dentro de los delitos contra la seguridad colectiva.

¿Cómo se regulan los delitos de incendio en el Código Penal?

El delito de incendio se encuentra regulado en los artículos 351 a 358 bis del Código Penal, los cuales forman parte del Capítulo II de Incendios, del Título XVII de Delitos contra la Seguridad Colectiva del Libro II del Código Penal.

En cada uno de estos artículos se describen las distintas infracciones penales que se pueden cometer según las circunstancias en que se produzca el incendio.

Delito de incendio común

Los delitos de incendio comunes quedan regulados por el artículo 351 del Código Penal, donde se establece pena de prisión de 10 a 20 años a quienes inicien un incendio que implique un riesgo para la vida o la integridad física de las personas.

Sin embargo, el juez puede imponer una pena menor en grado, basándose en la entidad del peligro y de las circunstancias.

Ahora bien, en caso de que el incendio provocado no ponga en peligro la vida o la integridad de las personas, el mismo será penalizado como un delito de daños, conforme a lo estipulado en el artículo 266 del Código Penal.

Los incendios forestales

Tipo básico

En el caso de incendiarse montes o territorios forestales, el artículo 352 del Código Penal regula, para el tipo básico, penas de prisión de 1 a 5 años y multa de 12 a 18 meses. Si con dicha conducta se pone en peligro la vida o integridad física de alguien, la pena correspondiente es prisión de 10 a 20 años (o de 5 a 10 años si el riesgo es de menor entidad) y multa de 12 a 24 meses.

Cabe señalar que tanto los terrenos urbanos como aquellos empleados para el cultivo agrícola no se consideran monte.

Tipo agravado

El Código penal también recoge un tipo agravado de este delito en el artículo 353 para el que dispone la pena de prisión de 3 a 6 años y multa de 18 a 24 meses. La pena impuesta dependerá, en todo caso, de la gravedad de las circunstancias en que se genera. Estas circunstancias pueden ser las siguientes:

  • Cuando el autor del incendio realiza dicha conducta motivado por un beneficio económico.
  • Cuando afecte zonas cercanas a núcleos de población o a lugares habitados.
  • Cuando altere las condiciones de flora y fauna.
  • Cuando afecta a una superficie de gran importancia.
  • Cuando altere un espacio natural protegido.
  • Cuando las condiciones climatológicas son adversas para poder extinguir el incendio forestal.
  • Cuando se deriven grandes o graves efectos erosivos en los suelos.
  • Cuando se ocasione un grave deterioro o destrucción de los recursos afectados.

Incendios sin propagación (Tipo atenuado)

En el supuesto de que el incendio no alcance a propagarse, la conducta será castigada con pena de prisión de 6 meses a 1 año y multa de 6 a 12 meses.

Si el fuego no se propaga por la intervención positiva y voluntaria de su autor, la conducta quedará exenta de responsabilidad penal, ya que se puede considerar arrepentimiento espontáneo de acuerdo al artículo 354.2 del Código Penal.

Incendios en zonas de vegetación no forestales

Los incendios en zona de vegetación no forestal se producen en lugares no arbóreas, no arbustivas o en las que no hay repoblación. Aunque este tipo de incendios puede dar lugar a graves daños, por lo general no supone un riesgo de la misma gravedad que un incendio de tipo forestal.

Según el artículo 356 del Código Penal, este tipo de incendio se sanciona con penas de prisión de 6 meses a 2 años y con multas de 6 a 24 meses.

Los incendios sobre bienes propios

Se entiende, por delito de incendio en bienes propios, aquel acto de auto-incendio que tiene como propósito defraudar o damnificar a un tercero originando una situación de peligro. Dicho peligro puede ser la propagación de fuego a un edificio, bosque o espacios naturales.

Siempre que se cumplan dichas condiciones, el auto-incendio se considera un hecho punible y se castiga con una pena de prisión de 1 a 4 años.

El incendiario de bienes propios será castigado con la pena de prisión de uno a cuatro años si tuviere propósito de defraudar o perjudicar a terceros, hubiere causado defraudación o perjuicio, existiere peligro de propagación a edificio, arbolado o plantío ajeno o hubiere perjudicado gravemente las condiciones de la vida silvestre, los bosques o los espacios naturales.

Artículo 357 del Código Penal

Incendios por imprudencia leve y grave

El delito de incendio imprudente tiene lugar siempre que la conducta del autor no tenga la intención de ocasionar un incendio. Es decir, cuando el origen y propagación del fuego no es intencionado y el hecho cometido no es considerado una falta grave.

La imprudencia leve, por tanto, queda impune penalmente, pero se configura como una infracción administrativa.

El Código Penal también recoge, en su artículo 358, los delitos de incendio que se cometan por imprudencia grave. Es decir, aquellos que se llevan a cabo con un elevado grado de peligrosidad y una grave infracción de las normas fundamentales.

El que por imprudencia grave provocare alguno de los delitos de incendio penados en las secciones anteriores, será castigado con la pena inferior en grado, a las respectivamente previstas para cada supuesto.

Artículo 358 del Código Penal

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