Delito contra la intimidad

Un delito contra la intimidad se consuma cuando se realizan acciones punibles para invadir la privacidad de un tercero.

Delito contra la intimidad

Un delito contra la intimidad se consuma cuando se realizan acciones punibles para invadir la privacidad de un tercero.

¿Dónde se regulan los delitos contra la intimidad?

Los delitos contra la intimidad se regulan en el Título X (delitos contra la intimidad, el derecho a la propia imagen y la inviolabilidad de domicilio) del Código Penal, Capítulo I (del descubrimiento y revelación de secretos), artículos 197 a 201.

El tipo básico se encuentra en el artículo 197.1:

El que, para descubrir los secretos o vulnerar la intimidad de otro, sin su consentimiento, se apodere de sus papeles, cartas, mensajes de correo electrónico o cualesquiera otros documentos o efectos personales, intercepte sus telecomunicaciones o utilice artificios técnicos de escucha, transmisión, grabación o reproducción del sonido o de la imagen, o de cualquier otra señal de comunicación, será castigado con las penas de prisión de uno a cuatro años y multa de doce a veinticuatro meses.

Artículo 197.1 del Código Penal

¿Cómo se definen los delitos contra la intimidad?

Según el diccionario del español jurídico, un delito contra la intimidad es una infracción penal que atenta contra el derecho fundamental a la intimidad, mediante el apoderamiento, la modificación, el uso o la revelación de datos, comunicaciones o imágenes de una persona.

Evolución del derecho a la intimidad

El derecho a la intimidad no tenía el carácter sistemático que tiene ahora. Por ello, solo se hablaba de intimidad en algún tipo penal relacionado con la libertad o la seguridad.

El legislador en 1995 consideró oportuno reunir algunos tipos penales clásicos junto con otros nuevos hechos punibles. Fue entonces la primera vez que un Código Penal trató asuntos relacionados con la esfera más privada de los individuos.

El artículo 18 de la Constitución Española reconoce el bien jurídico de la intimidad como un derecho fundamental, vinculado al derecho a desarrollar la personalidad. De cara al ámbito penal, se entiende que la intimidad proporciona ciertos ámbitos de privacidad, que excluyen la posibilidad de que terceros puedan inmiscuirse.

En primer término, se habla de un derecho armónico a la personalidad del individuo.

En cuanto se habla de él sin interferencias innecesarias o perjudiciales, se conecta con lo que es la dignidad de la persona del artículo 10 de la Constitución. Desde esa óptica permite una interpretación acorde con el libre desarrollo de la personalidad, la intimidad y los textos internacionales.

Ámbitos en los que se desarrolla el derecho a la intimidad

Muy esquemáticamente, este derecho a la intimidad se desarrolla en dos ámbitos:

  • Facultades de evitar a terceros en el ámbito privado.

Se habla de facultades en sentido negativo porque los ataques a la intimidad son ataques al mantenimiento intacto de ciertos ámbitos de privacidad de una persona. Se reconoce ese espacio de libertad sin la presencia de terceros para el libre desarrollo de la personalidad.

Por ello, el Código Penal reconoce la capacidad de rechazar las intromisiones en ese ámbito restringido.

  • Facultades de protección frente a terceros.

El desarrollo del derecho de la intimidad y de las nuevas tecnologías, ha dado lugar a otro ámbito en el que el sujeto tiene facultades positivas a la hora de actuar. El ordenamiento jurídico ejerce un control sobre los datos que puedan afectar a una persona. Es el derecho a solicitar permiso para utilizar información personal.

En España la primera sentencia que se inició en esta senda de facultades positivas de protección de datos fue la 254 de 20 de julio de 1923. Aunque la Constitución no lo contemplara, el Tribunal Constitucional a partir de ese momento aceptó esa dimensión, que se desarrolla en la Ley Orgánica de Protección de Datos de 1929.

Es la más inmediata consecuencia de este control de información, que se castiga mediante sanciones penales a partir de entonces.

¿Cuáles son las conductas punibles que provocan un delito contra la intimidad?

Atendiendo a la literalidad del Código Penal, resaltaremos a continuación qué conductas son declaradas punibles por cada precepto:

  • Artículo 197.1.1: Se encuentran conductas clásicas como el ataque a secretos documentales.
  • Artículo 197.1.2: Para incorporarse a nuevas situaciones, se incluyen acciones de interceptación de comunicaciones y de control audiovisual clandestino.
  • Artículo 197.2: Contempla la revelación de datos o secretos en archivos o registros.
  • Artículo 197.3: El legislador castiga sin necesidad de que haya participación o no en el descubrimiento.
  • Artículo 197.5: castiga ataques en la intimidad que afecten al núcleo más importante de esa intimidad.
  • Artículo 197.6: si ocurre este específico fin lucrativo, se castiga con este artículo.
  • Artículo 197.7: incorporación de conductas en las últimas reformas del Código Penal que han tenido constancia en las redes sociales, como por ejemplo grabaciones en un primer momento consentidas pero que luego se difunden para perjudicar a esa persona.
  • Artículo 197 bis: intrusismo informático o interceptación de datos.
  • Artículo 197 ter: castiga conductas de producción o distribución de programas que utilicen violencia informática.

Además, se habla también de las conductas que atacan el secreto laboral en el artículo 199, apartados 1 y 2.

¿Se pueden agravar las penas para un delito contra la intimidad?

Según el artículo 197.4, los hechos descritos en los apartados 1 y 2 de este artículo serán castigados con una pena de prisión de tres a cinco años cuando:

a) Se cometan por las personas encargadas o responsables de los ficheros, soportes informáticos, electrónicos o telemáticos, archivos o registros; o

b) se lleven a cabo mediante la utilización no autorizada de datos personales de la víctima.

Si los datos reservados se hubieran difundido, cedido o revelado a terceros, se impondrán las penas en su mitad superior.