Dación en pago

La dación en pago, en relación con la hipoteca inmobiliaria, es una cláusula o acuerdo legal que establece la posibilidad de cancelar la deuda hipotecaria pendiente a cambio entregar la vivienda hipotecada al banco.

Según la RAE, la dación en pago es la “transmisión, al acreedor o a los acreedores, del dominio de una cosa en compensación de una deuda”.

Es decir, la deuda (así como los intereses de demora y las comisiones de pago de la hipoteca) queda extinguida con el propio bien inmueble, en lugar de con el dinero en efectivo. Además, el propietario tendrá la opción de permanecer en el inmueble durante dos años más en régimen de alquiler.

No obstante, el deudor no recupera la parte del préstamo hipotecario que ya se haya pagado al banco hasta el momento.

La dación en pago en España se encuentra regulada en el Real Decreto Ley 6/2012, de 9 de marzo, de medidas urgentes de protección de deudores hipotecarios sin recursos.

Requisitos para optar a la dación en pago

Para que un banco pueda conceder la dación en pago, deben concurrir una serie de aspectos necesarios tanto por parte del comprador y de la vivienda como del banco.

En primer lugar, el banco debe estar adherido al Código de Buenas Prácticas Bancarias, donde se exige que los miembros de la familia hipotecada no tengan trabajo ni bienes patrimoniales.

En cuanto a la vivienda, debe ser la única propiedad de la familia, no debe estar gravada con cargas posteriores, la hipoteca de dicha vivienda no tiene que tener aval, ni encontrarse en procedimiento de ejecución.

Además, la concesión de la dación en pago se limita dependiendo del valor de la hipoteca de la vivienda y de la población de los municipios. El precio de adquisición del inmueble no debe superar:

  1. Los 200.000 € para municipios de más de un millón de habitantes.
  2. Los 180.000 € para municipios de más de 500.000 habitantes.
  3. 150.000 € en municipios de más de 100.000 habitantes.
  4. O bien, los 120.000 € para municipios con menos de 100.000 habitantes.

Por lo tanto, las personas hipotecadas que no cumplan todos los requisitos no estarán protegidos con la dación en pago frente a sus deudas.

Los anteriores requisitos tanto personales como laborales deben acreditarse en el banco mediante la entrega de la siguiente documentación: escrituras de compraventa de la vivienda, certificados de titularidades y de rentas, libro de familia (o bien acreditación como pareja de hecho), certificados de empadronamiento, certificados de la situación de desempleo, y una declaración responsable de los deudores que indique el cumplimiento de los requisitos del Código de Buenas Prácticas Bancarias.