Curatela

La curatela es una institución civil de protección del patrimonio de las personas sin plena capacidad de obrar. Se define la capacidad de obrar como la facultad de desplegar efectos jurídicos frente a terceros.

Todas las personas mayores de edad tenemos plena capacidad de obrar, salvo que esta sea limitada mediante un proceso (judicial) de modificación de la capacidad jurídica. Dicho de otro modo, tanto los menores de edad como los incapacitados judicialmente tienen ciertas limitaciones en el tráfico jurídico. Y para proteger sus intereses existen las figuras de la tutela, la curatela y el defensor judicial.

Curatela

La curatela se establece con el objetivo de intervenir de manera esporádica en determinados actos de una persona que no puede valerse por sí misma.

Qué es la curatela

La curatela es una institución de protección del patrimonio del menor o del incapacitado judicialmente. También puede aplicarse a los declarados pródigos.

Una persona sometida a curatela requerirá de la participación de su curador para realizar determinados actos. Así, mientras que el tutor sustituye al tutelado en determinados negocios jurídicos, el curador se limita a complementar la capacidad de obrar del sometido a curatela, autorizándole para realizar determinados actos.

Cómo se instituye la curatela

La curatela se instituye por medio de resolución judicial. Por tanto, es la autoridad judicial quien debe determinar para qué actos necesitará autorización la persona sometida a curatela y quién será su curador.

La función de la autoridad judicial no termina aquí ya que, como en el caso de la tutela, el Juez supervisará las funciones del curador. Y es que tales funciones deben ejercitarse en beneficio de la persona cuya capacidad se complementa.

Hay que tener en cuenta que la institución de curatela se produce de oficio, si bien los parientes cercanos del parcialmente inhabilitado o menor están obligados a promover el procedimiento de designación de curador. Además, cualquier persona podría poner en conocimiento del Juez o el Ministerio Fiscal la existencia de otra persona que necesita ser sometida a curatela.

Quién se somete a curatela

Los casos en los que la capacidad de obrar de una persona debe complementarse mediante un curador se enumeran en el artículo 286 del Código Civil. En particular, son los siguientes:

  • Menores emancipados que carezcan de progenitores o cuyos padres hayan sido privados de la patria potestad. También los que recibieran el beneficio de la mayor edad.
  • Personas declaradas pródigas.
  • Incapacitados parcialmente por sentencia judicial. En caso de que la incapacitación fuera total, estas personas deberían someterse a tutela. Por tanto, la Sentencia determinará los actos para los cuales el incapacitado parcialmente requiere de la autorización de un curador.

Quién puede ser curador

El artículo 291 del Código Civil hace aplicables a los curadores determinadas normas que rigen sobre los tutores. En particular:

  1. Nombramiento. Por tanto, se aplica el orden de prelación establecido en el artículo 234 del Código Civil, salvo que el Juez decida alterarlo motivadamente. Este orden es el siguiente:
    • Persona designada por el sometido a curatela.
    • Cónyuge que conviva con el sometido a curatela.
    • Padres.
    • Personas designadas testamentariamente por los padres.
    • Descendientes, ascendientes o hermanos.
  2. Inhabilidad. No pueden ser curadores quienes no estén en pleno ejercicio de sus derechos civiles. Tampoco:
    • Quienes estén privados o suspendidos en el ejercicio de la patria potestad.
    • O hubieran sido removidos de una institución tutelar.
    • Tampoco los condenados a penas privativas de libertad mientras las cumplan o por delitos que hagan suponer que no desempeñarán bien su cargo.
    • Ni las personas en que incurra imposibilidad de hecho o que tengan enemistad manifiesta, mala conducta o conflictos de intereses.
    • Por último, tampoco pueden ser curadores aquellas personas que se haya señalado en el testamento del padre o la madre. Esta causa de inhabilidad es vencible si el Juez lo estima conveniente a los intereses del sometido a curatela.
  3. Excusa. Son razones de excusa del desempeño de cargos tutelares:
    • Edad.
    • Enfermedad.
    • Ocupaciones personales o profesionales.
    • Falta de vínculos.
    • Otros motivos que hagan excesivamente gravoso el ejercicio del cargo. En este sentido cabe recordar que la tutela y la curatela determinan deberes que se ejercitan en favor del interés del tutelado o sometido a curatela.
  4. Remoción. Son motivos de remoción de la tutela (y, por tanto, también de la curatela):
    • Inhabilidad sobrevenida.
    • Mal desempeño del cargo.
    • Incumplimiento de deberes.
    • Notoria ineptitud.
    • Aparición de problemas de convivencia graves y continuados.

Además, prohíbe la institución de curador en los quebrados y concursados no rehabilitados. A fin de cuentas se trata de una institución de garantía y protección. Esto requiere cierta diligencia en el curador y, a ser posible, una relación de confianza.

De hecho, en los casos en que un tutelado recuperara parcialmente su capacidad de obrar será nombrado curador su anterior tutor.

Cuándo debe intervenir el curador

Como hemos señalado, el curador se limita a complementar la capacidad de obrar del sometido a curatela. En particular, deberá intervenir siempre que éste pretenda:

  • Tomar dinero a préstamo.
  • Gravar o enajenar bienes inmuebles y establecimientos mercantiles o industriales, así como objetos de extraordinario valor.
  • En el caso del pródigo, realizar cualquiera de los actos que la sentencia determine que deben ir acompañados de la autorización del curador.

Se podrá observar que, a diferencia del tutor, el curador no puede tomar la iniciativa para ninguna de estas actuaciones. Simplemente autorizará al sometido a curatela cada vez que quiera realizar estos actos.

En caso de no contar con la autorización del curador, tales actos serán anulables por este o la persona sujeta a curatela.

Por tanto, a modo de cautela se establecen ciertas prohibiciones, similares a aquellas a las que se somete un tutor. Así, el curador no puede:

  • Recibir liberalidades a título gratuito del sometido a curatela.
  • Adquirir bienes o venderlos al sometido a curatela.
  • Tampoco puede intervenir en aquellos negocios jurídicos económicos en que existe conflicto de intereses.

Extinción de la curatela

Para que se extinga la curatela deberá cesar la causa que la motivó. En particular:

  • Respecto a los menores emancipados y los que obtuvieron el beneficio de mayor edad, se extinguirá la curatela cuando cumplan 18 años.
  • Y respecto a los pródigos o los parcialmente incapacitados por sentencia judicial se extinguirá en caso de remoción de efectos de la sentencia.

En definitiva, la curatela es una institución de protección de las personas que no ostentan la plena capacidad de obrar. Su entidad es inferior a la tutela. Por tanto, el curador no podrá tomar la iniciativa y se limitará a complementar la voluntad del sometido a curatela, autorizando sus actos.

Sin embargo, la institución comparte los principios fundamentales de la tutela en cuanto a designación, incompatibilidades y control judicial.