Compliance penal

El compliance penal alude a la potestad punitiva de un Estado para sancionar hechos que afecten al orden normativo de una sociedad. Son una serie de herramientas preventivas que persiguen evitar infracciones penales que pudieran generar responsabilidad para una empresa.

Compliance penal

El compliance penal consiste en una serie de herramientas preventivas que persiguen evitar infracciones penales en una empresa.

¿Dónde se regula el Compliance Penal?

El compliance penal se regula en el artículo 31 bis del Código Penal, situado en el Título II (de las personas criminalmente responsables de los delitos).

En los supuestos previstos en este Código, las personas jurídicas serán penalmente responsables:

a) De los delitos cometidos en nombre o por cuenta de las mismas, y en su beneficio directo o indirecto, por sus representantes legales o por aquellos que actuando individualmente o como integrantes de un órgano de la persona jurídica, están autorizados para tomar decisiones en nombre de la persona jurídica u ostentan facultades de organización y control dentro de la misma.

b) De los delitos cometidos, en el ejercicio de actividades sociales y por cuenta y en beneficio directo o indirecto de las mismas, por quienes, estando sometidos a la autoridad de las personas físicas mencionadas en el párrafo anterior, han podido realizar los hechos por haberse incumplido gravemente por aquéllos los deberes de supervisión, vigilancia y control de su actividad atendidas las concretas circunstancias del caso.

Artículo 31 bis 1 del Código Penal

¿Qué delitos pueden cometer las personas jurídicas?

El Código Penal establece que las personas jurídicas pueden cometer 24 delitos diferentes, como estafablanqueo de capitales, cohecho, insolvencia punible o tráfico de influencias, entre otros.

El Compliance Penal surge precisamente para prevenir desde dentro de las personas jurídicas la comisión de estos delitos.

¿Cómo nació el Compliance Penal?

El mundo empresarial es extremadamente complejo y por ello, siempre conviene controlar que se actúe con arreglo a las normas, sin dar cabida a corruptelas que acaba pagando toda una sociedad.

Dado que en el ámbito de los negocios el dinero llama al dinero y el ansia puede vencer al carisma del ser humano, son muchos los casos en los que las empresas han incurrido en responsabilidad penal como consecuencia de su mal hacer. Uno de los casos más sonados que encaja con esta cuestión, es el de Watergate (años 70).

Debido a la corrupción de grandes empresas, se comenzaron a designar funciones relacionadas con la verificación del cumplimiento normativo. A partir de los años 90, este tipo de tareas se fueron extendiendo y fueron ganando una importancia cada vez mayor.

Aunque con la reforma del Código Penal de 2010 se introdujo la obligación de crear un sistema de compliance, no fue hasta la reforma de 2015 cuando el legislador se preocupó finalmente de desarrollar específicamente cómo debía cumplirse con dicha obligación de crear un modelo preventivo.

¿Cuáles son los requisitos que exige el Compliance Penal?

Para que toda sociedad goce de un sistema de control más eficaz, el Código Penal recoge que un sistema de Compliance ha de contar con los siguientes ingredientes:

  1. Identificación de las actividades en las que sea más probable que se puedan cometer hechos ilícitos.
  2. Establecimiento de protocolos que fijen cuál es el proceso de formación de voluntad de una persona jurídica y de cómo se adoptarán y ejecutarán las decisiones en la misma.
  3. Disposición de modelos que gestionen los recursos financieros.
  4. Obligación de informar acerca de posibles riesgos o incumplimientos al organismo que se encargue de vigilar este sistema de prevención.
  5. Establecimiento de un sistema disciplinario que castigue cada vez que se incumpla con el modelo de prevención.
  6. Verificar periódicamente el sistema de prevención para ajustarse a los cambios producidos en la organización.

No obstante, estos no son los únicos elementos con los que se puede formar un buen modelo de Compliance.

Existen numerosas normas nacionales e internacionales que sirven como referencia para diseñar un sistema preventivo óptimo que se adecúe a las necesidades de cada sociedad. Ejemplo de ello son las siguientes Normas:

  • Norma ISO 19600 sobre gestión de sistemas de Compliance.
  • Norma UNE 19601 sobre Compliance Penal.
  • Norma ISO 37001 sobre prevención del soborno y la corrupción.

¿Qué se puede evitar mediante el compliance penal?

Las penas recogidas en el Código Penal que afectan a las personas jurídicas y que pueden ser evitadas con el cumplimiento de un modelo de compliance son las siguientes:

  • Multa por cuotas o proporcional, que puede llegar a los 9 millones de euros o alcanzar el quíntuple del valor del beneficio obtenido por el perjuicio causado.
  • Disolución de la persona jurídica.
  • Suspensión de las actividades de la empresa por un plazo inferior a cinco años.
  • Clausura de locales y establecimientos por un plazo también inferior a cinco años.
  • Prohibición de realizar en el futuro actividades en cuyo ejercicio se haya cometido, favorecido o encubierto un delito.
  • Inhabilitación para obtener subvenciones y ayudas públicas.
  • Intervención judicial para salvaguardar los derechos de los trabajadores o de los acreedores por un tiempo inferior a cinco años.

¿Cuál es el objetivo del Compliance Penal?

El compliance penal va más allá de la mera implementación de sistemas de prevención de delitos en las sociedades.

Una empresa que cuente con un modelo de compliance, podrá tener una mayor visibilidad de su funcionamiento y un mayor control sobre el mismo. Así las decisiones de negocio serán más acertadas, reduciendo al máximo cualquier tipo de riesgo, ya sea legal o reputacional.

Por otro lado, un sistema preventivo de este estilo sirve como aval de cara a terceros, pues demuestra que la empresa cumple tanto con la legalidad como con las buenas prácticas del sector.