Coacción

La coacción es un delito contra la libertad de las personas que supone utilizar la violencia para impedir a una persona (al sujeto pasivo del delito) que haga algo que no esté prohibido por la ley, o realice un comportamiento en contra de su voluntad.

La violencia empleada en este delito, no solo hace referencia a una fuerza física, sino también a una violencia psicológica o moral como la intimidación personal, así como también el empleo de fuerza en las cosas.

La definición que proporciona la RAE también ayuda a comprender este concepto relacionado con el derecho penal. Así, la coacción es la “fuerza o violencia que se hace a alguien para obligarlo a que diga o ejecute algo”.

En concreto, el artículo 172 del Código Penal establece como autor de un delito de coacciones a todo aquel que “sin estar legítimamente autorizado, impidiere a otro con violencia hacer lo que la ley no prohíbe, o le compeliere a efectuar lo que no quiere, sea justo o injusto”.

Coacción

La coacción es un delito que supone el empleo de la fuerza para obligar o impedir a una persona hacer algo en contra de su voluntad.

Tipos de delito de coacción

Según la gravedad de las coacciones podemos distinguir entre dos clases de coacción:

  1. El delito de coacción de tipo básico. Algunos ejemplos de este tipo de coacción es el delito de coacciones sobre los derechos fundamentales o el delito de coacciones por impedir el disfrute de la vivienda.
  2. El delito leve de coacción (incluido tras la última reforma del Código Penal en el año 2015). Tiene lugar cuando las coacciones ejercidas no se consideran de carácter grave. Este delito se encuentra regulado en el artículo 172.3 del Código Penal y es obligatorio que la persona afectada (o su representante legal) interponga la denuncia correspondiente.

Sin embargo, en la práctica no existe ninguna pauta claramente establecida para limitar la gravedad de los delitos de coacción y clasificarlos como básicos o leves.

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Penas por el delito de coacción

Las penas que se establezcan por un delito de coacciones van a depender sobre todo del tipo de delito.

En primer lugar, el delito de coacciones básico se castiga con pena de prisión de 6 meses a 3 años o con multa de 12 a 24 meses, en función de la gravedad de la coacción. Por norma general, se impondrán penas en su mitad superior siempre que se trate de un delito de coacciones sobre los derechos fundamentales, un delito de coacciones por impedir el disfrute de la vivienda, o bien que el delito se cometa en presencia de menores de edad o en el domicilio de la víctima.

Por otro lado, el delito de coacciones leve no supone penas de prisión en ningún caso, sino que implica una pena de multa de 1 a 3 meses cuando entre las dos partes del delito no exista ninguna relación. No obstante, cuando el sujeto pasivo del delito (el ofendido) fuera el cónyuge, la pareja de hecho, el hijo, los padres o los hermanos (entre otros individuos relacionados con la convivencia familiar) del autor del delito las penas podrán ser el arresto domiciliario de 5 a 30 días, trabajos en beneficio de la comunidad de 5 a 30 días, o bien una multa de 1 a 4 meses.