Coacción

La coacción es un delito contra la libertad de las personas que supone utilizar la violencia (física, psíquica o moral) para impedir a una persona que haga algo que no está prohibido por la ley, o realice un comportamiento en contra de su voluntad.

La definición que proporciona la RAE también ayuda a comprender este concepto relacionado con el derecho penal. Así, la coacción es la “fuerza o violencia que se hace a alguien para obligarlo a que diga o ejecute algo”.

En concreto, el artículo 172 del Código Penal establece como autor de un delito de coacciones a todo aquel que “sin estar legítimamente autorizado, impidiere a otro con violencia hacer lo que la ley no prohíbe, o le compeliere a efectuar lo que no quiere, sea justo o injusto”.

Tipos de delito de coacción

Según la gravedad de las coacciones y de las penas impuestas podemos distinguir entre dos clases de coacción: el delito de coacción de tipo básico y el delito leve de coacción (incluido tras la última reforma del Código Penal).

En primer lugar, el delito de coacciones básico, se castiga con pena de prisión de 6 meses a 3 años o con multa de 12 a 24 meses, en función de la gravedad de la coacción. Por ejemplo, al delito de coacciones sobre los derechos fundamentales y al delito de coacciones por impedir el disfrute de la vivienda, se les impondrá las penas en su mitad superior.

Por otro lado, el delito de coacciones leve, tiene lugar cuando las coacciones ejercidas no se consideran de carácter grave. Este delito se encuentra regulado en el artículo 172.3 del Código Penal y supone una pena de multa de 1 a 3 meses. Para este delito, es obligatorio que la persona afectada (o su representante legal) interponga la denuncia correspondiente.