Testaferro

El testaferro es aquella persona que se presta para que su nombre esté al servicio de otro y se hace pasar como el propietario de algún bien que realmente no es de su pertenencia. La identidad puede ser prestada para la celebración de algún tipo de contrato o negocio que en realidad le corresponde a otra persona.

Esta figura del testaferro está presta a ofrecer cuentas bancarias que están a su nombre y otros bienes que sí le pertenecen para que se pueda llevar a cabo el trámite deseado y convenido con otro.

Es común que se use este tipo de herramienta para lograr cometer delitos o encubrir ciertos negocios, para que no se vinculen con la persona interesada en realizar el negocio. Ya sea para proteger su identidad o hacer más difícil el conocer de dónde proviene el dinero para adquirir esos bienes o celebrar los contratos.

Dentro de estos delitos que pueden cometerse mediante la utilización de esta figura, los más usuales tienen que ver con blanqueamiento de dinero que proviene de la evasión de impuestos y la corrupción de servidores públicos, así como del narcotráfico.

Aunque ser testaferro no es ilegal de por sí, sí puede relacionarse con el tipo de delitos mencionados anteriormente. De manera usual, el propietario real busca a un testaferro muy cercano a este. Por lo que pueden ser familiares en primer grado de consanguinidad o colaterales, así como amigos de muchos años con los que tengan la confianza necesaria. En este sentido, el testaferro es responsable de todo lo que ocurra con la propiedad, sea que se efectúen trámites ilícitos o no.

Ilegalidad con la figura del testaferro

El testaferro dentro de las leyes colombianas también se encuentra vinculado al lavado de dinero. Esta tipología consiste en la inscripción de algún bien a nombre de otra persona que no es la legítima dueña, con el fin de ocultar de dónde provienen o a quién pertenecen realmente dichos bienes o propiedades.

En estas acciones se pueden vulnerar otros sectores como el de las notarías, los bancos o los corredores de propiedades. Los testaferros no dan un sustento real para las inversiones que se han hecho.

Dentro del Código Penal en el artículo 326 se encuentra tipificado el delito de testaferro. En este se menciona a un individuo que presta su nombre para recibir algún tipo de bien que ha sido adquirido con dinero del narcotráfico u otro tipo de delitos que se relacionan a este. El testaferro tiene una pena de:

Quien preste su nombre para adquirir bienes con dineros provenientes del delito de narcotráfico y conexos, incurrirá en prisión de noventa y seis (96) a doscientos setenta (270) meses y multa de seiscientos sesenta y seis punto sesenta y seis (666.66) a cincuenta mil (50.000) salarios mínimos legales mensuales vigentes, sin perjuicio del decomiso de los respectivos bienes.

La misma pena se impondrá cuando la conducta descrita en el inciso anterior se realice con dineros provenientes del secuestro extorsivo, extorsión y conexos y la multa será de seis mil seiscientos sesenta y seis punto sesenta y seis (6.666.66) a cincuenta mil (50.000) salarios mínimos legales mensuales vigentes, sin perjuicio del decomiso de los respectivos bienes.

Artículo 326 del Código Penal

Esta pena también es aplicable cuando el dinero tiene que ver con delitos como la extorsión o el secuestro extorsivo. En estos casos se mantiene la misma pena de prisión y la multa que se estipula dentro del artículo 326.