Cláusula suelo

Una cláusula suelo estipulada en un contrato hipotecario sirve para establecer que el interés variable nunca podrá ser inferior a un determinado porcentaje, es decir, aunque el tipo de interés baje el consumidor no podrá beneficiarse de esa reducción en sus cuotas. Se trata de lo opuesto a las cláusulas techo.

La Wikipedia indica que una cláusula suelo “en relación con el préstamo hipotecario y la compra de vivienda mediante hipoteca a interés variable, es la denominación de una cláusula contractual que establece un límite mínimo al interés que se aplicará en la cuota aunque el tipo de interés baje”.

Cláusula suelo

Una cláusula suelo establece un límite al interés variable de un préstamo hipotecario para que el consumidor no pueda beneficiarse de una posible reducción en los tipos de interés de la hipoteca.

En España, las cláusulas suelo son ilegales y se consideran de carácter abusivo y nulas desde el año 2013, cuando no han sido ofrecidas con la suficiente transparencia por la entidad bancaria. Así, los consumidores tienen el derecho a reclamar los gastos de las cláusulas suelo.

Reclamación de cobro de una cláusula suelo

Para poder reclamar una cláusula suelo, existen actualmente dos vías posibles: la vía judicial y la vía extrajudicial.

En primer lugar, conviene acceder a la vía extrajudicial, establecida en el Real Decreto – Ley 1/2017, de 20 de enero para medidas urgentes de protección de consumidores en materia de cláusulas suelo. Este procedimiento consiste en la reclamación extrajudicial de la devolución del importe correspondiente a la entidad bancaria, que contará con un plazo de 3 meses para devolver el dinero.

En caso de no resolverse mediante la anterior reclamación, solo quedará acudir a la vía judicial. Se trata de un proceso más largo y costoso, en el que es obligatorio contar con un Letrado y un Procurador.

Por ello, es aconsejable intentar por todos los medios que la reclamación se resuelva mediante el procedimiento extrajudicial, que es más rápido y sencillo.