Vicios del consentimiento

Los vicios del consentimiento son situaciones que afectan la validez del acuerdo en un contrato o acuerdo legal, ya que impiden que una de las partes dé su consentimiento de manera libre, voluntaria y consciente. Estos vicios pueden invalidar el contrato o hacerlo anulable.

Los principales vicios del consentimiento son el error, el dolo, la violencia o intimidación, y la lesión. 

Estos vicios del consentimiento están destinados a proteger la autonomía y la libertad de las partes en la formación de contratos, asegurando que el acuerdo sea resultado de una decisión informada y voluntaria. Cuando se demuestra la existencia de alguno de estos vicios, el contrato puede ser impugnado y declarado nulo o anulable, según la legislación aplicable.

Vicios del consentimiento en Chile

En Chile, el Código Civil a partir del artículo 1445 destaca el papel que juega la voluntad en el acto jurídico, hasta tal punto que, desde la perspectiva de los requisitos de existencia y de validez del acto, esta debe estar exenta de vicios. Por ello, la legislación chilena ha sido especialmente cuidadosa en proteger que la expresión de voluntad sea razonada y fruto de una decisión libre de su autor.

En consecuencia, el artículo 1451 del Código Civil expresa que «los vicios de que puede adolecer el consentimiento son error, fuerza y dolo».

Error

Respecto al error, la doctrina señala que el error «es el falso concepto de la realidad», «la disconformidad entre las ideas de nuestra mente y el orden de las cosas» o «el falso juicio que se tiene de una cosa, de un hecho, de una persona o del principio jurídico que se presupone». Por consiguiente, se equipara el error con la ignorancia, por cuanto ambos llevan a lo mismo: una falsa representación de la realidad. En derecho, «siempre que haya ignorancia de algo habrá también sobre ese algo un error».

El error puede recaer sobre hechos o disposiciones de derecho, de ahí la distinción entre error de hecho y error de derecho.

La fuerza

La Corte Suprema definió a la fuerza como «la presión física o moral ejercida sobre la voluntad de una persona para determinarla a ejecutar un acto jurídico». En tanto, la doctrina la define como los «apremios físicos o morales que se ejercen sobre una persona, destinados a que preste su consentimiento para la celebración de un acto jurídico, es el vicio del consentimiento porque se opone a la libertad».

La fuerza puede ser física o absoluta y moral.

El dolo

El artículo 44 inciso del Código Civil contiene un concepto general de dolo que no se limita a los vicios del consentimiento, al señalar que consiste en «la intención positiva de inferir injuria (daño o agravio) a la persona o propiedad de otro».

Sin embargo, el dolo como vicio del consentimiento es definido como «toda maquinación fraudulenta ejecutada para arrancar el consentimiento del otro contratante, el cual no habría consentido de no mediar el engaño».

La doctrina, en tanto, lo define como «el artificio empleado con el propósito de inducir a error a una persona o de mantenerla en el error en que se encuentra, a fin de empujarla a consentir».

Por su parte, la Corte de Apelaciones de Santiago falló que «lo que constituye la esencia del dolo son los procedimientos o maniobras ilícitas de que una persona se vale para engañar a otra o mantenerla en el error en que aquella se encuentra a fin de inducir a celebrar el contrato».

El dolo puede ser bueno o malo, positivo o negativo, principal o inductivo e incidental.