Prelación de créditos

La prelación de créditos es el orden de preferencia legal que se establece para el pago de deudas en caso de insolvencia del deudor. Prioriza ciertos créditos, como los laborales y fiscales, sobre otros, garantizando que se respeten derechos específicos antes de la distribución restante del patrimonio del deudor.
Ideas clave
  • En Chile, la prelación de créditos está regulada por el Código Civil y la Ley de Quiebras y Reorganización Empresarial (Ley N° 20.720).
  • El Código Civil chileno, en sus artículos 2471 a 2491, establece la prelación general de créditos en situaciones de insolvencia.
  • La Ley N° 20.720 complementa y detalla la prelación de créditos en el contexto de la insolvencia empresarial chilena.
  • En Chile, la prelación sigue un orden legalmente establecido, con algunas excepciones y particularidades.
  • Los créditos de primera clase incluyen gastos judiciales, expensas funerales y gastos de enfermedad, con prioridad sobre otros créditos.
  • Los créditos laborales tienen alta prioridad con respecto al resto de créditos, abarcando sueldos, indemnizaciones y prestaciones laborales.
  • Los créditos de hipotecas y prendas son créditos garantizados que se pagan con la venta de bienes específicos, priorizándolos sobre créditos comunes.
  • En Chile, las obligaciones alimentarias tienen prioridad similar a los créditos laborales.
  • Los créditos comunes son quirografarios sin garantía específica y se pagan después de los créditos preferentes.
  • Proporciona seguridad y predictibilidad a los acreedores y ayuda a deudores en la gestión de obligaciones financieras.

¿Qué es la prelación de créditos?

La prelación de créditos es el orden de prioridad que determina cómo se deben pagar las deudas de un deudor cuando este no puede cumplir con todas sus obligaciones.

En caso de insolvencia o quiebra, este orden es crucial para asegurar que algunos acreedores reciban pago antes que otros, según lo establecido por la ley chilena.

Este principio busca equilibrar los intereses de los distintos acreedores y proteger, en particular, ciertos créditos que se consideran más vulnerables o importantes.

¿Dónde se regula la prelación de créditos en Chile?

En Chile, la prelación de créditos está regulada principalmente por el Código Civil y la Ley de Quiebras y Reorganización Empresarial (Ley N° 20.720). Estas normas establecen los principios y el orden de preferencia que deben seguirse en los procesos de liquidación y reorganización de deudas.

Código Civil chileno

El Código Civil de Chile, en sus artículos 2471 a 2491, regula las categorías y el orden de preferencia de los créditos. Estas disposiciones establecen las bases generales sobre cómo se deben ordenar y pagar las deudas en situaciones de insolvencia.

Gozan de privilegio los créditos de la 1.a, 2.a y 4.a clase.

Artículo 2471 del Código Civil de Chile

Ley de Quiebras y Reorganización Empresarial

La Ley de Quiebras y Reorganización Empresarial, también conocida como Ley N° 20.720, complementa y especifica las reglas del Código Civil en el contexto de la insolvencia empresarial.

Esta ley detalla los procedimientos y prioridades específicos que deben seguirse durante la liquidación y reorganización de una empresa insolvente.

Los acreedores serán pagados de conformidad a lo dispuesto en el Título XLI del Libro IV del Código Civil y, en el caso de los acreedores valistas, con pleno respeto a la subordinación de créditos establecida en la referida normativa. Para su eficacia, la subordinación deberá ser alegada al momento de la verificación del crédito por parte del acreedor beneficiario o bien notificarse al Liquidador, si se establece en una fecha posterior.

Los créditos de la primera clase señalados en el artículo 2472 del Código Civil preferirán a todo otro crédito con privilegio establecido por leyes especiales.

Los acreedores Personas Relacionadas del Deudor, cuyos créditos no se encuentren debidamente documentados 90 días antes de la Resolución de Liquidación, serán pospuestos en el pago de sus créditos aun después de los acreedores valistas.

Artículo 241 de la Ley de Quiebras y Reorganización Empresarial de Chile

Orden de prelación de créditos

El orden de prelación de créditos en Chile se estructura de la siguiente manera:

1. Créditos de primera clase

Estos créditos incluyen los gastos de justicia y las costas procesales, necesarios para la administración y liquidación del patrimonio del deudor. Estos gastos se pagan con prioridad sobre cualquier otro crédito, ya que son esenciales para llevar a cabo el proceso de insolvencia.

La primera clase de créditos comprende los que nacen de las causas que enseguida se enumeran:

1. Las costas judiciales que se causen en interés general de los acreedores;

2. Las expensas funerales necesarias del deudor difunto;

3. Los gastos de enfermedad del deudor.

Si la enfermedad hubiere durado más de seis meses, fijará el juez, según las circunstancias, la cantidad hasta la cual se extienda la preferencia;

(...)

Artículo 2472 del Código Civil de Chile

2. Créditos laborales

Los créditos laborales tienen una alta prioridad en la prelación de pagos. Estos incluyen los sueldos y salarios adeudados a los trabajadores, indemnizaciones por años de servicio y otras prestaciones laborales.

La ley protege estos créditos para asegurar que los trabajadores no queden desamparados en caso de insolvencia del empleador.

3. Hipotecas y prendas

Las hipotecas y prendas constituyen créditos garantizados que se pagan con el producto de la venta de los bienes hipotecados o prendados. Estos créditos tienen prioridad sobre los créditos comunes, pero sólo en relación con los bienes específicos que garantizan.

4. Créditos fiscales y de seguridad social

Después de los créditos laborales, los créditos fiscales y de seguridad social tienen prioridad. Estos créditos incluyen impuestos adeudados al Estado y cotizaciones previsionales no pagadas. El Estado asegura el cobro de estos créditos para mantener el financiamiento de servicios públicos y la seguridad social.

5. Créditos de alimentos

Los créditos de alimentos, que incluyen las obligaciones alimentarias para la familia, tienen una prioridad elevada, similar a la de los créditos laborales. La ley asegura que estas obligaciones se cumplan para proteger a los miembros dependientes de la familia.

6. Créditos comunes

Los créditos comunes, también conocidos como créditos quirografarios, son aquellos que no tienen ninguna garantía específica. Estos créditos se pagan después de que se han satisfecho todos los créditos preferentes. Incluyen la mayoría de las deudas comerciales y personales del deudor.

7. Deudas subordinadas

Finalmente, las deudas subordinadas son las últimas en la prelación de pagos. Estas deudas se pagan solo después de que todos los demás créditos han sido satisfechos.

Las deudas subordinadas incluyen ciertos tipos de préstamos y obligaciones contractuales que específicamente acuerdan una prioridad menor en caso de insolvencia.

Preferencia legal y excepciones en Chile

La prelación de créditos sigue un orden establecido legalmente, pero existen excepciones y particularidades que pueden modificar este orden en casos específicos.

Por ejemplo, algunos créditos pueden tener una prelación especial debido a leyes particulares que los regulan de manera distinta. Además, la prelación puede variar en función del tipo de procedimiento concursal al que se someta el deudor, ya sea una reorganización o una liquidación.

Importancia de la prelación de créditos

La prelación de créditos es fundamental para el correcto funcionamiento del sistema económico y financiero, ya que proporciona seguridad y predictibilidad a los acreedores.

Entender el orden de prelación permite a los acreedores evaluar mejor los riesgos asociados a la concesión de crédito y a los deudores les permite gestionar de manera más eficiente sus obligaciones financieras.

Conclusión

La prelación de créditos en Chile es un aspecto esencial del derecho concursal y civil, diseñado para asegurar que las deudas se paguen de una manera justa y ordenada. Al entender las categorías y el orden de los créditos, tanto los deudores como los acreedores pueden manejar mejor sus expectativas y estrategias financieras en situaciones de insolvencia.