Perjuicio

El perjuicio es un daño, pérdida o menoscabo que una persona o entidad sufre como resultado de la acción u omisión de otra persona, entidad o circunstancia. En el ámbito legal, el perjuicio puede ser de naturaleza material, financiera, moral, física o de otro tipo, y puede resultar en la violación de derechos, incumplimiento de obligaciones o daños a intereses legítimos.

El perjuicio es una figura jurídica fundamental en el derecho civil, ya que establece las bases para reclamaciones de indemnización o compensación. Para que exista un requerimiento válido por perjuicio, generalmente se requiere que concurran ciertos elementos, como:

  • Causalidad: Debe existir una relación causal directa entre la acción u omisión que causó el perjuicio y el daño sufrido.
  • Daño real: El perjuicio debe ser un daño real y cuantificable, no una mera especulación o conjetura.
  • Relación de causa y efecto: El perjuicio debe ser directamente atribuible a la acción u omisión de la parte responsable.
  • Legitimidad: El perjuicio debe resultar de una infracción legal, incumplimiento contractual, negligencia u otra conducta ilícita reconocida por la ley.

Perjuicio en Chile

En Chile, los perjuicios son todos los daños patrimoniales y morales que pueden afectar a una persona o entidad, ya sea por un incumplimiento contractual o por una responsabilidad extracontractual, dependiendo si existe o no un acuerdo o contrato celebrado entre las partes.

Por ejemplo, cuando debido al incumplimiento de un contrato se produce un daño. También, cuando a propósito de un accidente (hecho que no implique el incumplimiento de un contrato) una persona sufre daños, se tiene derecho a reclamar ante la justicia (tribunales civiles) una indemnización de perjuicios. 

Indemnización de perjuicios

La compensación por perjuicios, también conocida como indemnización por daños y perjuicios, se refiere a la medida legal que permite a la persona perjudicada (acreedor o la víctima) exigir a la persona responsable del daño (deudor o causante), una cantidad de dinero equivalente al beneficio o ganancia que habría obtenido si se hubiera cumplido el cumplimiento efectivo, íntegro y oportuno de la obligación, o si se hubiera corregido el daño causado.

Se tiene derecho a indemnización de perjuicios cuando, a causa del incumplimiento de un contrato por parte de una persona, se le produzca un daño (indemnización de perjuicios por responsabilidad contractual), según consigna el artículo 1553, número 3, del Código Civil: «Que el deudor le indemnice de los perjuicios resultantes de la infracción del contrato».

Del mismo modo, se tiene derecho a indemnización de perjuicios cuando, a causa de un hecho o una acción, se produzca un daño a otro (indemnización de perjuicios por responsabilidad extracontractual), según el artículo 2314 del Código Civil: «El que ha cometido un delito o cuasidelito que ha inferido daño a otro, es obligado a la indemnización; sin perjuicio de la pena que le impongan las leyes por el delito o cuasidelito».

¿Qué daños alcanza la indemnización de perjuicios?

La indemnización de perjuicios alcanza tanto daños patrimoniales como no patrimoniales:

  1. Patrimoniales: Son aquellos que producen una pérdida económica al perjudicado. Se dividen en daño emergente (pérdida efectiva en el patrimonio) y el lucro cesante (provecho económico que se deja de percibir como consecuencia del daño).
  2. No patrimoniales o moral: Se entiende como todo dolor, pesar o molestia que sufre una persona física y psicológicamente.

¿En qué se diferencian los daños patrimoniales y no patrimoniales?

La diferencia está en su reparación respecto del dinero. En los daños patrimoniales se busca, con la indemnización de perjuicios, que la persona afectada pueda volver económicamente al estado más parecido posible en que estaba antes de incumplido el contrato u ocurrido el hecho que le produjo un daño.

En tanto, en el daño moral no hay una relación directa con el dinero, ya que el sufrimiento de una persona no se puede evaluar en dinero. Esta indemnización de perjuicios queda a criterio del juez, quien deberá traducir a un monto de dinero, por ejemplo, cuánto cuesta la pérdida de un ser querido. La indemnización del daño moral, en ese sentido, tiene una función más compensatoria que reparatoria.