Daño emergente

El daño emergente es una categoría de daño que se refiere a las pérdidas o perjuicios directos y concretos que una persona o entidad sufre como resultado de un evento específico, como un acto ilícito o un incumplimiento contractual. Este tipo de daño representa las consecuencias inmediatas y tangibles de la acción indebida, y generalmente es cuantificable en términos económicos.

Aspectos clave sobre el daño emergente son:

  • Causa y efecto: se relaciona directamente con la acción ilícita o el incumplimiento contractual. Se trata de las consecuencias inmediatas y directas que resultan de la conducta ilícita de una parte.
  • Valor económico: suele tener un valor económico cuantificable. Puede incluir, por ejemplo, la pérdida de ingresos, la depreciación de bienes, los gastos médicos o cualquier otro desembolso financiero.
  • Indemnización: en términos de responsabilidad civil, la parte responsable del daño emergente generalmente está obligada a indemnizar a la parte perjudicada. El objetivo es poner a la víctima en la situación en la que estaría si no hubiera ocurrido el acto ilícito o el incumplimiento contractual.

Daño emergente en Chile

En Chile, respecto a daños materiales o patrimoniales, la ley distingue indemnización de perjuicios por daño emergente y por lucro cesante. Así lo señala el artículo 1556 del Código Civil:

“La indemnización de perjuicios comprende el daño emergente y lucro cesante, ya provengan de no haberse cumplido la obligación, o de haberse cumplido imperfectamente, o de haberse retardado el cumplimiento.”

Al respecto, el daño emergente se define como aquel perjuicio producido directamente por el incumplimiento contractual o actuar ilícito de una persona. Es la pérdida real, efectiva y actual, causada al patrimonio o bienes del afectado, como consecuencia de este acto u omisión ilícita. En términos sencillos, este daño existe cuando hay una disminución del patrimonio (riqueza) de la persona afectada.

La jurisprudencia, por su parte, señala que el daño emergente consiste en “la diferencia que se produce en el activo del patrimonio de una persona, como consecuencia del ilícito civil, entre su valor original (anterior al hecho que reprocha) y el valor actual (posterior al mismo hecho)” (Rodríguez Grez, Pablo; Responsabilidad extracontractual; Editorial Jurídica de Chile, Santiago de Chile, 2002, p. 291).

De esta manera, por ejemplo, en un accidente de tránsito, el daño emergente será el perjuicio que sufre el vehículo siniestrado. En el caso de destrozos a un bien inmueble, el daño emergente corresponde al costo de reparar aquellos daños y, en general, a todos los gastos de reposición asociados a destrucción de objetos materiales. Asimismo, en el caso de lesiones, el daño emergente serán los gastos hospitalarios o médicos; o expensas funerarias en caso de muerte.

Con todo, es importante destacar que, en Chile, la ley también considera indemnización de perjuicios por daños no patrimoniales o por daño moral.

Diferencia entre daño emergente y lucro cesante

Mientras que el daño emergente se refiere a las pérdidas inmediatas y concretas, el lucro cesante hace referencia a la pérdida de ganancias o beneficios que la parte perjudicada podría haber obtenido si no hubiera ocurrido el acto ilícito o el incumplimiento contractual.

Valoración del daño emergente

En general, en una demanda de indemnización de perjuicios, la valoración de daño emergente tomará en cuenta las pruebas presentadas en el juicio.

Así, por ejemplo, si una persona ha sufrido a consecuencia de un atropello el quiebre de su brazo, se tomará en cuenta los antecedentes que acrediten los gastos médicos para su curación. O bien, en un accidente de automóviles, el valor de los daños que sufrió será apreciado por los peritos correspondientes.