Arrendamiento de temporada

El contrato de arrendamiento de temporada es un acuerdo mediante el cual se alquila una vivienda por un período específico, como un curso académico o por razones laborales, entre otros.

A diferencia de un contrato de arrendamiento tradicional, este tipo de acuerdo no se realiza para satisfacer una necesidad permanente de vivienda ni implica que la vivienda alquilada sea la residencia habitual del arrendatario.

El alquiler de temporada se utiliza principalmente para ceder temporalmente una propiedad, generalmente con fines vacacionales o para cualquier otro uso que no implique la residencia permanente. Este enfoque temporal es la razón detrás de su denominación.

Por lo general, estos contratos son de corta duración y pueden abarcar desde unos pocos días hasta varios meses.

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Características del arrendamiento de temporada

El arrendamiento de temporada presenta características específicas que lo distinguen de otros tipos de alquileres:

  • Uso temporal. El inquilino solo debe utilizar el inmueble como residencia temporal durante su estancia y, por lo tanto, no hay lugar a una residencia permanente.
  • Duración específica. El período de alquiler es específico y se acuerda entre ambas partes. Debido a esto, no está sujeto a la regulación imperativa del artículo 9.1 de la Ley de Arrendamientos Urbanos, que fija el plazo mínimo para los arrendamientos de vivienda habitual.
  • Terminación del contrato. Al finalizar el plazo acordado o en el momento estipulado en el contrato, el inquilino debe abandonar la propiedad. Sin embargo, si se establece la posibilidad de resolver anticipadamente el contrato, esta opción también está disponible. Si el propietario necesita la propiedad durante el período de alquiler, el arrendatario podría oponerse y solicitar al arrendador una compensación por los daños y perjuicios que esto le ocasione.
  • Flexibilidad en los precios. Los precios de los alquileres de temporada suelen ser flexibles y pueden variar según la temporada, la demanda y la duración del contrato.
  • Amueblado y equipado. Las propiedades ofrecidas suelen estar amuebladas y equipadas con los elementos necesarios para una estancia temporal. Esto significa que los inquilinos no tienen que preocuparse por proveer muebles o utensilios.

Regulación

El arrendamiento de temporada en España se rige principalmente por la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU). Esta norma establece las condiciones para los arrendamientos que no tienen como destino la vivienda habitual.

En la LAU, se hace una distinción clara entre dos tipos de arrendamientos:

  1. Arrendamiento de vivienda. Este tipo de arrendamiento se refiere a la cesión de una edificación habitable y su propósito principal es satisfacer la necesidad permanente de vivienda del arrendatario. Está definido en el artículo 2.1 de la Ley de Arrendamientos Urbanos.
  2. Arrendamiento para uso distinto de la vivienda. Aquí se incluyen los arrendamientos que tienen como destino un uso diferente al de la vivienda habitual. Esto puede abarcar arrendamientos de temporada, locales comerciales, oficinas y otros. Está regulado en los artículos 3.1 y 3.2 de la misma ley.

En cuanto a los arrendamientos de temporada, estos no tienen una duración mínima ni máxima definida por ley. Si el período supera un año, podría llegar a considerarse un arrendamiento de vivienda habitual.

Los arrendamientos para uso distinto de la vivienda se rigen principalmente por la voluntad de las partes, pero en caso de falta de acuerdo, se aplican las disposiciones del título III de la LAU y, de manera supletoria, las del Código Civil.

Diferencias entre alquiler de temporada, arrendamiento turístico y alquiler de vivienda habitual

Es importante entender las diferencias sustanciales entre tres categorías en el arrendamiento de propiedades: el arrendamiento de temporada, el alquiler turístico y el arrendamiento de vivienda habitual. Estas distinciones tienen un impacto significativo en los derechos y obligaciones de las partes involucradas, así como en la regulación legal que los rige.

Alquiler de temporada

  • Tiene un período específico con una fecha de entrada y salida acordada entre las partes. Normalmente, se extiende por más de un mes, pero no es indefinido ni permanente.
  • Puede aplicarse a diversos propósitos, como estancias vacacionales o temporales por razones académicas o laborales.
  • La regulación legal se basa en los acuerdos entre las partes, la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) y el Código Civil.

Alquiler turístico

  • Los alquileres turísticos tienen plazos de arrendamiento muy cortos, generalmente de días o de máximo un mes, y están destinados a actividades turísticas.
  • Este tipo de arrendamiento se considera una actividad económica sujeta a licencia municipal y a las normativas autonómicas y locales de cada ayuntamiento.
  • Los depósitos de fianza y las tarifas se establecen según las regulaciones específicas del establecimiento turístico y la normativa sectorial correspondiente.

Arrendamiento de vivienda habitual

  • En contraste, los arrendamientos de vivienda habitual se prolongan durante más de un año y tienen como objetivo principal satisfacer la necesidad permanente de vivienda del arrendatario.
  • La protección jurídica es más sólida para los contratos de vivienda habitual debido a la importancia de la residencia permanente.
  • Estos contratos tienen regulaciones específicas y detalladas en la Ley de Arrendamientos Urbanos.

Es esencial destacar que la mala clasificación o aplicación incorrecta de estas categorías en los contratos de arrendamiento puede resultar en problemas legales relacionados con las obligaciones y derechos de las partes involucradas.

Algunos datos a tener en cuenta

Entender la diferencia entre un contrato de arrendamiento de temporada y uno de vivienda habitual es esencial, pues no basta simplemente con titular el contrato de una u otra manera. Lo más importante es el contenido del documento, ya que esto determinará su clasificación.

Un ejemplo ilustrativo es el caso de alquilar una propiedad durante un año natural con un pago mensual de la renta, sin circunstancias que justifiquen su carácter temporal. La jurisprudencia ha establecido que en esta situación se trata de un arrendamiento de vivienda habitual, a pesar de que se haya titulado como un contrato de temporada.

En cuanto a las fianzas y garantías en este tipo de contratos, en el caso de arrendamientos de temporada, la fianza suele equivaler a dos mensualidades de renta. Las garantías pueden variar e incluir un fiador personal o garantías adicionales en forma de dinero o aval bancario, entre otras opciones.

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