Grados de consanguinidad

Los vínculos y su regulación legal. La mayoría de las personas tenemos distintos vínculos familiares desde que nacemos. Tenemos madre, padre, hermanos o hermanas. De pequeños jugábamos con nuestros primos preferidos o teníamos algún tío para el que fuimos el sobrino consentido. Ni hablar de cuando visitábamos a nuestros abuelos y abuelas.

Todo esto resulta natural y cotidiano para la mayoría, pero cuando escuchamos hablar de "grados de consanguinidad", ¿entendemos a qué se refiere?

Grados de consanguinidad

Los grados de consanguinidad constituyen un vínculo de parentesco de sangre que determina las diferentes generaciones de una familia.

Cuando hacemos alusión a "grados" nos referimos a la distancia que existe en el parentesco entre dos personas de un mismo grupo familiar y por su parte la palabra "consanguinidad" significa que esas personas se encuentran unidas por un vínculo sanguíneo. Por oposición, cuando hablamos de "grados de afinidad" hacemos referencia al parentesco que se establece con la familia natural del cónyuge.

Los grados pueden ser en línea ascendente o descendente y colaterales, y contaremos tantos grados como saltos generacionales haya de un individuo al otro. Por ejemplo hay dos grados de consanguinidad en línea ascendente entre un hijo y una abuela, o un grado colateral entre hermanos. Por otro lado, por ejemplo en línea colateral por afinidad hay un grado entre cuñados.

Los vínculos que establecemos a nivel familiar interesan al ordenamiento jurídico desde que estos tienen diversos efectos, ya sea en materia de regulación de derechos y obligaciones en el ejercicio de la responsabilidad parental de los progenitores hacia sus hijos e hijas menores; las obligaciones alimentarias y de asistencia entre parientes, las prohibiciones respecto a la posibilidad de contraer matrimonio; en el derecho sucesorio en ocasión en que fallece una persona los grados de parentesco son enormemente relevantes a la hora de determinar quienes suceden al causante en sus derechos, obligaciones y relaciones jurídicas, entre muchos otros supuestos más.

Dice Vidal Taquini que "familia en el derecho argentino es el de personas unidas por vínculos jurídicos, en la medida y extensión determinada por la ley". El vínculo familiar permite el ejercicio de los derechos subjetivos familiares entre quienes tienen tal vinculación.

Para concluir mencionamos que es el Código Civil y Comercial argentino, en el Libro Segundo, el que regula el derecho de familia en nuestro país, en este el orden público domina numerosas disposiciones. El Código parte de una noción básica: la familia puede tener origen en un hecho biológico, pero los vínculos jurídicos están condicionados por la cultura de cada sociedad. Por eso, el concepto jurídico de familia no está atado a "la naturaleza"; depende de las poblaciones, las políticas, las creencias religiosas o los modos de vida.